El grupo de manifestantes concentrados frente a la Jefatura Superior de la Policía Nacional ha empezado a usar elementos para realizar ruido con la intención de que les escuchen.
La veintena de inmigrantes apostados frente a la Comisaría de la Policía Nacional, en el paseo de Colón, han comenzado a aplicar una nueva estrategia para que los responsables les atiendan. Ayer mismo empezaron a utilizar elementos como trozos de cartón, palmas y sus propias voces para crear ruido y “hacerse oir” de una vez por todas. Una vez que han aumentado su número -de los diez iniciales se ha pasado a unos quince o veinte- están multiplicando sus métodos de expresión con unos carteles en los que exponen sus objetivos y con las mencionadas ‘caceroladas’. En sus cartones rezan varias peticiones como: “Queremos vivir también como humanos” y “llevamos mucho tiempo aquí. Estamos cansados. Queremos la libertad”. El problema es que desde que están en Ceuta se encuentran en un ‘limbo’ legal, “en una prisión sin barrotes”, según sus propias palabras, por la que no pueden salir de Ceuta, pero tampoco trabajar ni vivir como cualquier persona normal. “Nuestra situación es muy injusta. Nosotros vinimos aquí porque nuestros paises estaban en guerra -huyendo de la guerra- y ésta era nuestra única salvación. Lo malo es que aquí estamos muy mal y no podemos hacer nada”. Alguno de ellos llegó a afirmar con tono serio que “preferiría estar muerto o que me mataran a la situación que estoy viviendo en Ceuta”.
Estas mismas personas ya estuvieron concentradas frente a la Jefatura de la Policía Nacional en abril. Su intención es que les dejen pasar a la península para poder buscarse la vida honradamente. En aquella ocasión les hicieron firmar unos papeles, según explicaron, por los que se les iría llevando paulatinamente a la península. En un principio los dividieron en grupos formados por cinco personas e incluso la Policía llegó a trasladar a los dos primeros conjuntos, en total diez personas. El problema es que han pasado más de tres meses desde que firmaron aquellos papeles y el resto de los inmigrantes no tiene noticias. Lo que piden es que los responsables de la Jefatura superior cumplan con su compromiso y les lleven hasta el territorio peninsular.
En la actualidad prácticamente todos ellos tienen una resolución de expulsión que se debería haber cumplido al poco tiempo de dictarse. Además, todos ellos han pasado ya entre uno y dos años como internos del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), cuando, según los propios manifestantes, el tiempo máximo que pueden pasar en el citado centro que estipula la normativa vigente es de seis meses, por lo que todos ellos lo habrían superado ampliamente.
Desde ayer, y de forma indefinida, los inmigrantes harán ruido cuando lleguen las 10 de la mañana para que les atiendan.






