El centro realizó ayer una experiencia piloto, con previsión de seguir en enero
Con las tasas de fracaso y abandono escolar entre las más altas de España, ciertos centros educativos ceutíes se están prestando al ensayo de experiencias educativas de éxito avaladas por actividades experimentadas en centros educativos europeos. En Ceuta, el colegio Vicente Aleixandre es una comunidad de aprendizaje, es decir, un centro en donde se aplica un compendio de experiencias educativas destinadas a disminuir el fracaso escolar.
El colegio Santa Amelia acogió ayer una experiencia piloto de actuaciones de éxito escolar, con vistas a que estas se generalicen el próximo mes de enero, periodo en el que se aplicarán de un modo sistematizado. Concretamente, las actividades consistieron en la organización de grupos interactivos, en la creación de tertulias literarias y de formación y en la participación de los progenitores.
Sobre los grupos interactivos se ha escrito mucho. Ayer, el verbo se hizo carne en las aulas del Santa Amelia. Una clase de primero de Primaria se dividió en cuatro grupos, a los que estaban adjudicados varias madres de alumnos. “Consiste precisamente en eso: en que el proceso de mayor interacción de grupos pequeños, y con la ayuda de los adultos, los escolares encuentren una forma de motivarse ante el proceso de aprendizaje”. Quien habla es Amaya Puertas, formadora de profesores. Es la tercera ocasión que Puertas viene a Ceuta, en donde ha llevado a cabo sendas actuaciones en los colegios Vicente Aleixandre, Ramón y Cajal y, ayer, Santa Amelia.
La experta subrayó la actitud positiva de los grupos realizados en el centro ceutí. “He sentido cómo tantos profesores como padres e incluso los alumnos se han dado cuenta de la probabilidad de que pueden dar el paso”, explicó Puertas, que informó sobre la dinámica desarrollada en los grupos de interacción. “Se reúnen cada semana o cada 15 días. El proceso interactivo se centra en analizar lo aprendido en ese tiempo”, lo que comporta un refuerzo de los conocimientos adquiridos. “Con estos métodos no solo se logra un mayor aprendizaje entre los escolares, que es el motivo fundamental, sino que se consigue la implicación más cercana de los progenitores en el proceso de enseñanza, como beneficiosos efectos colaterales”, destacó la pedagoga. La motivación se convierte así en un capítulo fundamental de los grupos interactivos: los estudiantes se sienten capaces, pues solucionan sus problemas de un modo cercano, y se sienten atendidos al cabo.
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