Unos 60 argelinos recorrieron ayer la ciudad desde el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) hasta la Plaza de los Reyes para pedir su traslado a la península y la repatriación del cuerpo de su compatriota fallecido el pasado sábado tras caer días antes de un muro en la avenida Cañonero Dato, Khaled Mansour. La manifestación transcurrió pacíficamente y sus participantes portaban banderas de Argelia fabricadas por ellos mismos y una pancarta en la que se podía leer “Somos extranjeros. Dónde están los derechos humanos”.
La marcha se inició a las doce del mediodía a las puertas del centro del Jaral. Una hora después, los manifestantes se encontraban en el centro de la ciudad, donde primero hicieron una parada para mostrar su pancarta frente al Palacio Autonómico y seguidamente llegaron hasta la Plaza de los Reyes, donde permanecieron un buen rato.
Además de mostrar su pancarta y banderas frente al edificio de la Delegación del Gobierno, los argelinos gritaron frases tales como “¡queremos devolver a ese hombre a su país!”, y extendían sus dedos en forma de ‘v’ pidiendo libertad.
En este lugar, agentes del Cuerpo Nacional de Policía se acercaron al grupo para preguntarles a los manifestantes por los motivos de la movilización, comprometiéndose a hacer constar en el parte que reivindicaban la repatriación del cuerpo del fallecido y el traslado del colectivo a la península. La medida de presión finalizó sobre las dos de la tarde.
La manifestación, que se llevó a cabo sin permiso pero, según indicaron los participantes en una conversación con este medio, habiéndolo comunicado a la Policía Nacional, contó con el acompañamiento de zetas de la Policía Local, y también del Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil.
En declaraciones a los periodistas insistieron en su reivindicación: la repatriación del cuerpo del argelino fallecido y que no queden atrapados durante tanto tiempo en la ciudad autónoma y sean trasladados a la península, ya que aseguran que algunos llevan más de dos años en Ceuta.
Un día antes ya apuntaban en una conversación con este medio que se sienten discriminados respecto al resto de los residentes del CETI ya que –dicen– los extranjeros de otras nacionalidades llegan a la península con laissez-passer –salvoconducto que permite la libre circulación– y los argelinos, algunos con más tiempo en Ceuta, no tienen esta posibilidad. “Por eso tenemos que estar todos los días en el puerto para intentar llegar al a península corriendo este riesgo”, dicen.
Algunos argelinos mostraban cicatrices que les quedan de accidentes que han tenido en su intento de ocultarse en un camión para cruzar el Estrecho de manera clandestina en un ferry.
El colectivo, en el que hay miembros que han solicitado asilo y otros que no, asegura que la de ayer fue la primera manifestación pero no será la única, ya que continuarán reivindicando su marcha a la península hasta que se produzca. “Queremos nuestros derechos, como todas las personas”, afirmaban.
Familiares del fallecido reclaman su cuerpo
Familiares del argelino fallecido han reclamado ya su cuerpo, solicitando que sea repatriado a su país de origen para que sea enterrado por sus seres queridos. A través de sus compatriotas residentes en el CETI, parientes que se encuentran en Alemania y Burgos han solicitado su traslado a Argelia.
Tal y como informaron a El Faro desde la Delegación del Gobierno, en la actualidad hay abierto un procedimiento judicial. Desde la Delegación se pusieron en contacto con el Consulado de Argelia en Alicante y han contactado con un hermano que se encuentra trabajando en la Comunidad Valenciana. Éste ha pedido también su repatriación.
Delegación del Gobierno informó de que para llevarse a cabo la repatriación del cuerpo es necesario que el país de origen, en este caso Argelia, la solicite.
Khaled Mansour tenía 33 años cuando falleció –nació en 1981– y entró en el CETI el 5 de marzo de este año. Mes y medio después perdía la vida tras caer desde un muro de la avenida Cañonero Dato. Sus compañeros del CETI le recuerdan como un joven “muy buena gente que siempre huía de los problemas y que no quería discutir con nadie”.
Este joven frecuentaba mucho la zona portuaria, concretamente la avenida Cañonero Dato, uno de los puntos de mayor presión migratoria ya que los argelinos que intentan embarcar de manera clandestina en alguno de los ferrys acostumbran a subirse para buscar una entrada mejor. Es lo que presumiblemente había intentado cuando cayó al suelo. “Él sólo quería ir a la península”, indica un compatriota. “Nos da mucha pena a todos. Quería ir a la península y al final ha muerto”, lamenta otro argelino residente en el CETI. Ahora el colectivo sólo espera que, al menos, su familia pueda enterrarlo en su país.
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