Los perjudicados por una de las mayores estafas inmobiliarias de la historia de la ciudad se reunieron ayer para celebrar con una cena la solución de su problema.
La Asociación de Afectados de Llano de las Damas puso ayer fin a trece años de lucha por recuperar lo que sus miembros perdieron en una de las mayores estafas inmobiliarias de la historia de Ceuta.
“En el tema económico se han resarcido los daños, pero los morales siempre quedarán”. Son palabras de José Martínez, uno de los afectados. Una frase que resume el sentir de los afectados por la estafa inmobiliaria, quienes se han quedado con las ganas de ver sentado en el banquillo a los responsables de la situación que han tenido que soportar y que a algunos les obligó a recibir tratamiento psicológico. “Yo creo que cuando a alguien le estafan lo primero que quiere es que el estafador acabe en la cárcel, sobre todo cuando se trata de tanto dinero”, manifestó Martínez en declaraciones a este medio.
Otro de los afectados es Ignacio Sanz, quien formó parte de la directiva de la Asociación. “Iñaki -el presidente- y yo estábamos siempre con más afectados luchando para solucionar el problema”, recordó.
Sanz Mostró su satisfacción por ver solucionado un problema con el que han tenido que convivir durante trece largos años. “En algunas ocasiones nos han puesto el caramelo en la boca pero no conseguíamos solucionar el problema. Ésta vez, cuando de verdad se había conseguido, no nos lo creíamos”, afirmó.
José María Ibáñez también tiene una historia que contar, como los otros 40. Ibáñez, funcionario, estuvo cuatro años fuera de la ciudad y después consiguió volver a su tierra. “Llegué al sitio donde quería estar”, recordó. Al llegar a Ceuta vio la promoción en cuestión y apostó por ella al verla “viable”.
Ibáñez tuvo que pedir un préstamo e irse de alquiler, por lo que este tiempo ha tenido que estar pagando de manera mensual los intereses y además el alquiler “y eso que las pagas de antes no eran para tirar cohetes”, dijo.
Este afectado coincide con los demás al sentirse “frustrado”. “Lo que quiere una persona estafada es que el estafador se siente en el banquillo de los acusados y lo pague con creces”, manifestó Ibáñez, quien añadió que “el dinero paga la parte material, ¿pero la moral quién la paga, quién nos va a quitar tantos años de calvario y sacrificio?, se preguntó.
Ibáñez lamentó que incluso tuvo que recibir tratamiento psicológico para soportar la situación en la que se vio inmerso por esta estafa.
Cada familia afectada es protagonista de una historia en la que se vieron inmersas de repente. Después de tantos años de lucha, los miembros de la Asociación pudieron cenar ayer para poner fin a la vida de una agrupación que ha conseguido con su objetivo: recuperar lo que les quitaron hace trece años.
Una causa que les ha unido durante trece años
La recuperación de su dinero es la causa que ha unido a los afectados durante trece largos años, en los que han realizado numerosos actos de protesta como concentraciones y pitadas. Los afectados lamentaron que los numerosos encuentros que mantuvieron con las autoridades no tuvieron los frutos deseados.
Los afectados de la estafa inmobiliaria dicen que la unión y la paciencia, además del trabajo del abogado Guillermo Martínez, del Bufete Lería, han sido sus armas durante estos trece largos años, en los que aseguran que en varias ocasiones estuvieron cerca de ver la luz del túnel pero que hasta esta semana vieron la solución.
Todos los afectados entrevistados por este medio coinciden en mostrar su frustración al no poder ver juzgado al presunto estafador, aunque reconocen que la solución del problema es una muy buena noticia.
Para celebrarlo, los afectados se reunieron ayer para cenar y poner así fin a la labor de la Asociación. En la cena se vivieron momentos emotivos y para el recuerdo Además, han comprado 1.000 euros en lotería.