l Con un trabajo estable, casado y una hija pequeña, fueron a por él porque no encontraron a su hermano l Dice que tiene miedo y pide protección para los inocentes
Nayim tiene 27 años, un trabajo estable que le gusta, una mujer y una niña de dos años y medio a las que adora. El jueves decidió ir a dar un paseo por Juan Carlos I, una barriada muy cercana al lugar donde vive y se sentó tranquilamente a las puertas de una famosa hamburguesería de la zona para hablar con un conocido. “Entonces llegaron dos encapuchados a los que se les podían ver los ojos y la nariz, sacaron dos pipas y empezaron a buscar a alguien con la mirada y yo pensé en mi hermano e instintivamente eché a correr... cuando se fijaron en mí”. Acaban de darle el alta médica y apenas puede andar. Aún desconcertado tras declarar ante la Policía Nacional en la Jefatura Superior, y con el miedo en el cuerpo, recuerda en esta entrevista con ‘El Faro’ cómo hace apenas 18 días fueron a por su hermano y le dispararon hiriéndole en una de sus piernas. Todo, en el mismo escenario.
“Al no estar allí mi hermano, me reconocieron y comenzaron a disparar, por eso salí corriendo y me alcanzó una bala en la parte trasera de la pierna derecha”, explica. Entonces sintió mucho dolor y miedo y continuó la huida como pudo, refugiándose finalmente en el ‘Bar Chaplin’ unos metros más allá de la hamburguesería tras cruzar la calle.
“Me metí en el baño y esperé, y cuando pasó todo un conocido me auxilió y me llevó al Hospital, ya no recuerdo nada”. Asegura que los dos encapuchados responden a las órdenes de un joven al que las fuerzas de seguridad están vinculando como el autor intelectual de los disparos y que hace un tiempo amenazó con matar a su hermano y que ahora, sencillamente, va a por su familia. La Policía y la Benemérita lo buscan, ya que está identificado e incluso ha sido detenido con anterioridad.
Mientras, Nayim, en su casa del Serrallo, no deja de recibir visitas interesándose por su salud y pidiendo justicia explicando que “es un joven inocente que nunca se mete en problemas”. La mujer narra que ahora podría estar muerto y que apenas se atreve a salir a la calle. Nayim mira hacia todas partes, “ni siquiera quiso ir sentado en el asiento delantero del coche cuando fue a hacer la declaración a la Policía porque tiene miedo y no es para menos”, dice. Asegura que “estamos hablando de asesinos, que nos podrían haber matado, que mi hermano también está hecho polvo porque se siente culpable de que hayan ido a por mí ahora”. Nayim quiere que quede clara una cosa: “Lo único que pido es que los cojan, que no es normal que unos encapuchados lleguen a un local, saquen dos pistolas en medio de la calle, me persigan, se den la vuelta hasta La Reina, la rodeen, sigan tiroteando y se vayan a refugiar el Príncipe sin que allí no aparezca nadie ni haya seguridad”. Reconoce que siente miedo y está agobiado, que podría estar muerto y que las fuerzas de seguridad deben ir a Príncipe Alfonso a buscar a la gente aunque sea complicado porque se refugian allí y se sienten como en casa.
El herido asegura que el que envió a los sicarios para dispararle es el líder de una banda con sede en la barriada de La Reina que se dedica al robo de motos y al narcotráfico a pequeña escala y ahora ya incluye en su historial los delitos de sangre.
La investigación policial, en marcha
Poco ha podido informar la Policía sobre lo ocurrido en la noche del jueves. Oficialmente se ha comunicado que se “está investigando” lo sucedido y se “estrecha el cerco” sobre los que se sospecha son autores. Entre ellos el que dicen ha sido el autor intelectual, aunque también cabe señalar que hasta el momento se han producido versiones contradictorias entre los pocos testigos que declararon algo al respecto. Sobre el tiroteo del Príncipe, tampoco se ha avanzado nada, ni de los disparos contra el garaje y vehículos ni de los tiros al aire que se produjeron cuando los pistoleros escaban hacia la barriada para esconderse. Por otro lado, en el transcurso del programa ‘La Voz del Faro’ el enfermero Jacob Hachuel informó cómo una ATS y un estudiante en prácticas se toparon en el Príncipe con dos menores que le dijeron que si en vez de ser sanitarios hubieran sido policías les hubieran metido dos tiros.
“Ceuta ya es como el Oeste, pero las pistolas las tienen solo los malos”
“Ceuta es ya como el Oeste pero aquí las pistolas las tienen solo los malos”. Con estas palabras, Mustafa, el propietario del Bar Chaplin, que el jueves recibió varios disparos desde el exterior en busca del joven que se refugió en los lavabos del mismo para salvar su vida, explica la situación que se vive desde hace un tiempo. “Esto nunca había pasado aquí, pero los tiroteos ya son normales y si me preguntas por la solución, lo único que veo es que realmente se tendrían que sacar todos permisos de armas para tener una pistola y al menos tener esa defensa”.
En el lugar, ayer por la tarde, se respiraba tranquilidad porque “la vida sigue aunque el susto y el miedo están ahí”. Uno de los clientes habituales, explica que en la entrada del local, uno de los pistoleros se encaró frente a él y entonces le dijo: “Aléjate del diablo”. Dice que le pidió perdón, bajó la pistola y se fue. “No sé de donde saqué fuerzas pero luego ya por la noche lo pensaba en frío y te das cuenta de que podrían haberte quitado la vida si disparaban así, a lo loco, porque podrían haber matado a cualquiera que estaba tranquilamente en el bar”. El dueño dice que a esa hora no estaba tan lleno ya porque los clientes se van a cenar pero que cuando comenzaron a disparar desde fuera todos se echaron al suelo y apenas pudieron reaccionar. En pocos minutos, la clientela recordaba los años de tranquilidad y el clima que se respira ahora de miedo en la barriada Juan Carlos I, Los Rosales “o incluso en el centro porque si van a por alguien que está paseando por allí le puede también tocar a un inocente que esté a su lado”. Dicen que tres tiroteos en mes y medio demuestra la ciudad sin ley que ha obligado a la población “a no pasear tranquila ya ni siquiera a las ocho de la tarde y preocupados si alguien llega tarde a casa por si le pudiera pasar algo”.
De los pistoleros aseguran que tenían una talla que no alcanzaba los 1’70 metros y corpulencia normal y que “todo fue muy rápido y cuando pensábamos que se habían ido en dirección a La Reina, regresaron y siguieron disparando quizá para abrirse paso entre el tráfico porque había muchos coches”.
Las cosas siempre regresan a la normalidad pero el miedo no se va. Eso es a lo que se han acostumbrado los vecinos. “Muchos de los clientes son mayores y tienen problemas de nervios o están operados del corazón, la situación fue realmente desagradable porque dispararon sin más, a lo loco y estas cosas nunca habían pasado en esta zona porque aunque esté cerca, esto no es El Príncipe”, reconocen en la barra unos vecinos que también hablan de la seguridad. “No vamos a mentir, hay veces en que vemos patrullas pero hay otras en que pasan días y no, así que estamos vendidos a cualquier loco, drogado, con pistolas, que quiera matarnos”.
“Ceuta es un centro penitenciario al aire libre”
Los vecinos están cansados. En Príncipe Alfonso, donde el jueves por la noche se produjo también otro tiroteo, desde la Asociación Vecinal ya no saben qué hacer. “No podemos decir más cosas, nos hemos arriesgado alertando de las bandas de delincuentes que han tomado el poder en la barriada y advertimos en su momento que esto no se iba a quedar aquí, que cada vez se iría extendiendo a otras zonas y eso ya se está viendo”. El presidente de la entidad, Abdelkamil Mohamed lamenta la pasividad de las autoridades y que “nadie hace nada y dicen que todo va bien cuando cada vez va a peor”. Los tiroteos se han convertido en el pan nuestro de cada día y asegura que “Ceuta se ha convertido en un centro penitenciario al aire libre donde los delincuentes campan a sus anchas”. Explica que los vecinos sienten que están acorralados y sin defensa ante la ley del más fuerte y que no confían ya en encontrar soluciones al problema. “Parece que hemos asumido que tenemos que vivir con este riesgo. Si te toca es lo que hay y si no, te has salvado. Ya es algo normal, es que con tal de que no les disparen a ellos ya les da igual”.
Pide a los responsables políticos que reconozcan que existe un problema, que no es un hecho aislado y que a partir de ahí comiencen a trabajar. “No es tan difícil, pero si se deja todo al libre albedrío y zonas como si fueran otro mundo sin ley y protección, todo va creciendo y explota”. Y va más allá: que la violencia se extienda hacia otras vertientes incluso más peligrosas”.







