Cuando en apenas tres meses la Ciudad abra por primera vez las puertas del nuevo Parque de Santa Catalina habrá enterrado, por fin, la leyenda negra de un espacio que durante largos años albergó el riesgo de convertirse en foco de una catástrofe medioambiental.
Sobre las mismas 66 hectáreas que están llamadas a convertirse, en palabras del presidente Vivas, en un “pequeño oasis” se levantaban miles de toneladas de basuras y residuos urbanos en un auténtico despropósito que nos costó una reprimenda de la Unión Europea y que el Gobierno tomase por fin la decisión de cerrar y sellar el vertedero. Ahora aquello es pasado, la Administración local gestiona y da salida de forma ordenada y acorde a todos los procedimientos legales a los desechos que todos generamos y la estampa pasó a mejor vida. El Parque de Santa Catalina, junto al cementerio, será una realidad, un nuevo pulmón verde para disfrute de todos los ceutíes. El mismo proyecto concibe la zona como un área de esparcimiento, de paseo, de práctica del deporte. Ocho plataformas elevadas y una extensa red de senderos que se prolongarán a lo largo de más de 2,5 kilómetros dan idea del objetivo para el que se ha diseñado. También miradores, zonas de sombra y una futura pasarela peatonal que por las dimensiones se colocará entre las más extensas del país. Y completando el escenario, todo un despliegue de vegetación que tomará como punto de referencia las plantas autóctonas. Los operarios trabajan ya a buen ritmo, según Fomento, para que un proyecto demorado durante demasiados años se erija por fin en realidad. Bienvenidas las iniciativas y las dotaciones en equipamientos que redunden en beneficio del ciudadano y, como añadido, sean emblemas de la defensa del medio ambiente.





