Los feligreses de la Virgen del Carmen de la Almadraba salen en manifestación y llaman a los ceutíes a secundar esta protesta pacífica. Es bochornoso que hayan tenido que tomar esa decisión, pero no les ha quedado otra. Han sido muchos años de engaños, de medias verdades que son las peores de las mentiras. Han sido demasiadas promesas incumplidas y muchos encuentros con cargos que, en la práctica, de nada sirven porque no dan solución a los problemas.
La historia de los que veneran a la Virgen del Carmen de la Almadraba viene marcada por una cadena de fatalidades. Primero no les cuidaron su templo como debían. Fueron dejando que el paso del tiempo diera pie a las primeras amenazas de ruina. Es, fíjense, como si todo estuviera perfectamente estudiado. Quienes deben cuidar el templo no lo hacen para, así, terminar echando a los que lo cuidaban, celebraban misas, comuniones, bautizos, bodas…
Eso ha ocurrido con buena parte del patrimonio de nuestra ciudad. Los de ‘los despachos’ son unos artistas en eso, en mentir y en provocar ellos mismos las consecuencias que luego intentan justificar.
Con estos feligreses que hoy salen a la calle ocurrió todo esto. Les quitaron la iglesia metiéndoles miedo, justificando la medida. Les prometieron otro templo que no ha llegado, a pesar de promesas y anuncios. No ha sido así porque no se ha querido que sea.
Ahora, después de esperar, solo les queda visibilizar su protesta, salir a la calle para gritar lo que piensan, para buscar esa solidaridad social en torno a un asunto que les duele porque toca el corazón, toca el sentimiento y toca ese rincón que era de ellos, pero que también lo era de toda Ceuta.






