Este mes de marzo nos trajo la triste noticia del fallecimiento del último Soldado perteneciente al Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas número 3 de Ceuta, Ahmed Hassan Mohamed.
Una figura histórica que representa un legado de sacrificio, valentía y lucha en una de las etapas más complejas de la historia de España.
Este Soldado, cuyo nombre y vida están íntimamente ligados al servicio en un cuerpo que marcó un hito en la historia militar de nuestro país, nos deja un vacío en la memoria de todos.
Durante años, formó parte de la Unidad mas condecorada de nuestro Ejército.
A través de su dedicación, esfuerzo y honor, fue testigo y protagonista de una historia cargada de sacrificios y desafíos.
Su partida no solo significa el adiós a un miembro de una Unidad que ha sido fundamental en la historia del Ejército de Tierra español, sino también el cierre de una etapa que, por su singularidad y su gran carga simbólica, marca el fin de una era que muchos ya consideraban olvidada.
A lo largo de los años, las Fuerzas Regulares Indigenas han sido esenciales para la defensa de los intereses nacionales, pero, igualmente, para la construcción de una identidad compartida que, hoy más que nunca, debe ser recordada y valorada.
Con su muerte, se va también un testigo directo de la historia de nuestro país, alguien que vivió los cambios sociales, políticos y militares a lo largo de los años, y que, con honor y sin regateos, cumplió con su deber.
A lo largo de su vida, desempeñó un papel crucial en la transmisión de valores como el respeto, la lealtad, y el coraje, no solo a sus compañeros de armas, sino también a sus descendientes.
Su nieto, guardia civil miembro de la junta directiva de la Hermandad de Guardias Civiles Descendientes de los Regulares "El Ángulo" que tengo el honor de presidir, es un claro ejemplo de ello.
Es un momento de reflexión y de recuerdo, ya que con su partida, también desaparece la última conexión directa con los tiempos en que las Fuerzas Regulares Indígenas desempeñaron un papel esencial durante la primera mitad del siglo XX.
Nos queda el deber de honrar su memoria y la de todos aquellos que sirvieron con él, como testimonio de una historia que no debe ser olvidada.
Que su legado nos inspire y nos impulse a seguir construyendo un futuro en el que el valor y la dedicación al servicio de la nación sean siempre principios de unidad y respeto.
Descansa en paz, Soldado.
Tu sacrificio y tu historia siempre vivirán en la memoria de todos los que valoramos la paz y la dignidad.
Con gran tristeza y profundo respeto nos despedimos también de una de las últimas viudas de los Regulares Indígenas, El-Halla Fattouch Mesaud.
Un testimonio viviente de la historia que forjó no solo el patrimonio castrense de Ceuta, sino también el legado de aquellos que, con honor y valentía, se entregaron al servicio de España en tiempos de guerra y paz.
Esta mujer, que a lo largo de su vida fue compañera de uno de los soldados más valientes que integraron las Fuerzas Regulares Indígenas, ha sido testigo del sacrificio, la entrega y el amor por una patria que, a través de la memoria de los que ya no están, sigue viva.
Su esposo, un hombre que luchó por la defensa de España y que formó parte de ese cuerpo militar tan especial y valioso, ahora descansa en la memoria de todos aquellos que lo conocieron y lo recordarán por siempre.
Sin embargo, ella, como viuda de un Soldado Regular Indígena, no solo ha sido guardiana de esa historia, sino también de los recuerdos, las vivencias y las tradiciones que constituyen un patrimonio que nunca debe desvanecerse.
Durante años, fue portadora de un legado cargado de significados y símbolos, no solo de la lucha, sino de la identidad cultural y el respeto a la diversidad que caracterizó a los Regulares.
Si bien el paso del tiempo ha ido separando a los soldados de sus familias, la figura de la viuda ha sido un faro que mantiene viva la memoria de aquellos que dieron su vida en defensa de España.
Su dolor por la pérdida nunca se ha disipado, pero ha estado lleno de orgullo y honor, conscientes de que sus seres queridos entregaron lo mejor de sí mismos por un propósito mayor.
Hoy, al despedirla, nos encontramos ante una de las últimas representantes de una generación de mujeres que, con fuerza y dignidad, mantuvieron sus hogares y sus corazones firmes, mientras sus esposos combatían.
La ciudad pierde una de sus últimas guardianas del patrimonio humano de los Regulares, pero nos queda el compromiso de recordarla y recordar a todas aquellas que como ella, fueron parte de esa historia que marcó a toda una comunidad: "Las viudas de Regulares, nuestras viudas".
Este adiós no es solo el cierre de una etapa, sino también un recordatorio de la importancia de preservar la memoria histórica, de rendir homenaje a aquellos que vivieron y sufrieron en tiempos de guerra, pero también de los que, como ella, con su fortaleza y amor, permanecieron al lado de los que luchaban, sabiendo que el sacrificio y la unidad eran la clave para un futuro mejor.
Que su partida nos inspire a honrar, cada día, el legado de los Regulares Indígenas, de sus familias y aquellos que a lo largo de los años han mantenido vivos los valores de lealtad, coraje y sacrificio.
Descansa en paz, querida El-Halla.
Tu historia y la de tu familia permanecerán en el corazón de todos aquellos que, como tú, lucharon en silencio, pero con fuerza, por la memoria de aquellos que nunca serán olvidados.
A los dos les recordamos con mucho cariño y respeto como los verdaderos protagonistas en una Parada Militar celebrada en las Murallas Reales en junio de 2023.
Fueron los encargados de descubrir una placa en un sencillo pero emotivo homenaje en el acto conmemorarativo del centenario de la entrega de la Enseña Nacional al Grupo de Fuerzas Regulares Indigenas num 3 de Ceuta por parte de Su Majestad el Rey Alfonso XIII, por su contribución en el "Socorro de Melilla" tras el Desastre de Annual, en julio de 1921.
Una iniciativa impulsada por sus descendientes y aprobada por unanimidad en el pleno de la Asamblea de Ceuta.
Hasta siempre.
no es el ultimo soldado todabia en barriada juan carlos I queda litigio de un saldado perteneciente a los regulares con 102 años
Su recuerdo seguirá presente no solo en nuestra memoria, sino estará grabado en cada centímetro de nuestra piel.

Sus enseñanzas, sus valores y sus principios es el mayor legado al que toda hija e hijo Regular quiere compartir con sus hijos ( nietos de Regular), sintiéndonos eternamente en deuda, con las Damas de Regulares y con sus valientes soldados, que siendo aún unos chiquillos ( primeros Menas que tuvo España), sin quererlo, cambiaron el curso de la historia de este país.
A todas ellas y ellos que se sacrificaron por España sin nada a cambio, ya que solo pedían por justicia, que fueran parte de la historia de este país, a pesar de que la peor guerra que no pueda soportar un país, sea la suya propia, se merecen todo nuestro respeto a diferencia de las ideologías y posicionamientos políticos al respecto de un capítulo oscuro de nuestra historia reciente.
Un saludo Marcial a todas y a todos ellos, y en especial, a mí madre, la gran Dama de un Regular, Sgto de las Tropas Indígenas"Kebdana" ( cabila rifeña de la zona de Nador) , condecorado por su valentía al caer herido en 1937.y de una pensión vitalicia irrisoria que perdió mi madre como todas las viudas, tras fallecer mi padre en 1982, cuando tenía escasamente 11 años de edad, sin derechos a nada, hasta los catorce años de edad, hasta que me concedieron la nacionalidad por origen
En fin, como hijo de Regular solo queríamos que no fueran olvidados, ni ellas ni ellos, porque lo dieron todo por nosotros, dentro y fuera del campo de batalla.
¡Qué Allah os conceda el Paraíso!