El próximo lunes se celebra la Festividad de la Virgen del Pilar, Patrona de la Guardia Civil. Un motivo para que los guardias civiles retirados se pasen por la Comandancia para visitar a los compañeros que quedan de su época. Una especie de excusa para llegarse por donde pasaron una gran parte de sus vidas.
Esta semana nos visitó el Guardia Civil Medina, de noventa años. Estuvimos charlando sobre la Guardia Civil que le tocó vivir, de su destino en la Comandancia de Tetuán y de las muchas vicisitudes de la época. Una Guardia Civil muy dura en las condiciones laborales. Han pasado muchos años, pero el Guardia Civil Medina, nunca faltó a la Misa del Pilar, porque la Guardia Civil sigue siendo algo suya. La Institución te pertenece un poco, porque después de cuarenta años, el Cuerpo se queda con algo tuyo y uno se lleva algo de la Guardia Civil.
Las cosas cambian, no significan que sean mejores ni peores, pero sí distintas. Hace décadas los guardias retirados visitaban la Comandancia a diario. Era como si dejaran de prestar servicio, pero no de estar y participar en la vida cotidiana de Hadú. Existían dependencias “cafetería y locales”, donde se reunían y estaban en continuo contacto con sus compañeros. Jugaban al mus, parchís o veían el futbol con los guardias que residían en la comandancia.
Han pasado los años y los guardias retirados visitan poco o nada la Comandancia. No hay locales para reunirse a jugar, charlar y estar en contacto con los compañeros. Es así en casi todas las Comandancias, pero en Ceuta se acentúa, porque una amplia mayoría abandonan la ciudad cuando se retiran y muchos de los destinados pasan los días libres en la península.
En Ceuta la Patrona era muy especial, porque especial era la convivencia de los guardias civiles en esta Comandancia. Los Fuertes del Perímetro reunían de forma permanente a casi la mitad de la plantilla y allí vivían, dormían y comían los guardias civiles. Se podía decir que estábamos más tiempo con los compañeros que con la familia, porque durante diez o veinte días al mes, sólo podías abandonar el Fuerte –dos mañanas y dos tardes cada diez días– y pernoctábamos en el Fuerte. En esa especial relación profesional y de convivencia la Festividad del Pilar era la excusa perfecta para juntarse con las familias en los Fuertes del Perímetro. Un mes antes nos íbamos organizando para caer con el grupo de compañero más afín. Se preparaban unas buenas comilonas y eventos para pasar unos días agradables y divertidos.
Las Patronas no son lo que eran, porque han cambiado muchas cosas, entre ellas, la forma de vida de los guardias civiles y de la sociedad española. Hasta principios del 2000 la amplia mayoría de los guardias civiles residían con sus familias en la ciudad. El patio lleno de chiquillos y de familias para participar en los actos. Se podría decir que la Patrona era una Festividad más para las familias de los guardias civiles, era como un preámbulo a la Navidad.
Ahora muchas de las familias de los guardias residen en la península y los propios guardias con los turnos de trabajo pasan meses sin coincidir con compañeros. La sociedad ha cambiado, tenemos otra forma de vida, la mujer se ha incorporado al mercado laboral y no deja su trabajo, porque su marido esté destinado en Ceuta o cualquier otro lugar y, por lo tanto, están desconectadas de la vida laboral del Guardia Civil. Las esposas de los guardias civiles dejaron de ser “las civilas” las esposas de los Comandantes dejaron de ser “las Comandantes”, que es como apodaban a las esposas, porque muchas estaban inmersas en el día a día de las Comandancias.
Se acabaron muchas cosas, entre ellas, la Asociación de ‘Las Damas del Pilar’, pero de eso ya hablaremos otro día. Como decía, nada es mejor ni peor, simplemente distinto, porque los tiempos cambian, aunque en algunas cosas para peor.





