Las declaraciones del delegado del Gobierno, Nicolás Fernández Cucurull, asegurando que se están viendo superados por las colas y los atascos en la frontera del Tarajal no pueden ser un punto y final a una situación que está perjudicando gravemente a nuestra ciudad.
Es plausible que haya sido valiente y haya puesto el dedo en la llaga, pero no es suficiente, porque, al final, quien tiene que dar una solución es Madrid. Todos sabemos que ha existido una dejación de años por no modernizar la frontera del Tarajal. Que a comienzos del Gobierno del Partido Popular comenzó a diseñarse una reforma que aún está pendiente, pero que se quiere materializar a lo largo de la presente legislatura. Ya, incluso, se duda que la inauguración del Tarajal II vaya a permitir una mejora en el tránsito, a pesar que los porteadores deberán entrar y salir por el nuevo paso y ello conllevará una menor presión en el paso de peatones. Sin embargo, sucede que el incremento de porteadores en vehículos provoca una nueva fórmula de entrada en Ceuta que provocan estas colas y atascos. Ceuta no puede permanecer tres o cuatro años pendiente de la inversión que tiene prevista el Ministerio del Interior. Las autoridades deben presionar a Madrid para que se encuentre una solución provisional, o bien, que las obras se puedan ejecutar por vía de urgencia. Porque, de otra manera, es posible que cuando tengamos una mejor frontera y una frontera inteligente, no tengamos ya comercio.





