En la actualidad, pueden contarse por decenas los fotógrafos que inmortalizan con sus cámaras las procesiones, los besamanos o cualquier otro tipo de acto que concierna a nuestras cofradías. Pero hace más de un siglo unos pocos fotógrafos hicieron lo propio cuando era rara la ocasión en la que se podía ver una cámara de fotos delante de una de las imágenes de la Semana Santa.

Como de cofradías entiendo bien poco, reproduzco algunas imágenes de aquella semana santa ceutí en blanco y negro, y escribo sobre esos fotógrafos que estuvieron en Ceuta cargados de sus vetustas cámaras y utensilios.

A mediados del siglo XIX tenemos el primer testimonio de un fotógrafo trabajando en Ceuta. Tuvo ese honor el pintor malagueño Enrique Facio, pionero de la imagen, que como otros muchos, no se dedicaba de un modo profesional a la fotografía. Fueron en su mayoría médicos, científicos, catedráticos progresistas y pintores los que se acercaron a la nueva técnica movidos por una curiosidad puramente intelectual, sin pensar en convertirlo en oficio, pero con el paso de los años si lo hicieron, como fue el caso de este malagueño.

A últimos del siglo XIX el fotógrafo Manuel Company realizó en una cuidadosa edición una selección de imágenes que tituló Ejército expedicionario en África 1893. Estas imágenes fueron publicadas con posterioridad en varias prestigiosas revistas dedicadas a grandes reportajes como Blanco y Negro, La Revista Moderna o Nuevo Mundo. De Company, especialista en el fotoperiodismo, hemos visto la realidad de la sociedad ceutí, desde su mirada personal, a través de escenarios, costumbres y protagonistas.

Cuando las imágenes se pudieron reproducir en medios tonos dentro de los talleres de Blanco y Negro o Nuevo Mundo, el periodismo gráfico ya tenía una significativa representación mediante las litografías o los grabados publicados en distintos medios impresos.

Durante muchos años convivieron, los grabados representaban cuadros, monumentos y edificios, y las fotografías, principalmente sucesos. Ejemplos claros son Juan Comba, uno de los padres del reporterismo gráfico en España, quien realizó varios reportajes como el incendio del Alcázar de Toledo en 1887 o la visita a nuestro país de la reina Victoria de Inglaterra en 1889, y Heribert Mariezcurrena, que presentó importantes trabajos para La Ilustración de Barcelona sobre los terremotos que sucedieron en Córdoba y Málaga en 1885.

El fotógrafo escocés Georges Washington Wilson (1823-1893) estuvo en Ceuta hacia 1877 y su producción imponente no está exenta de calidad, como lo demuestra su fondo archivístico con más de 40.000 placas. No todas están catalogadas y otras han desaparecido o se encuentran en estado de restauración. En 1954, la Universidad de Aberdeen (Escocia) se hizo cargo del material fotográfico, llevándose a cabo un estudioso y concienzudo trabajo de su fondo, fechándolas y clasificándolas.

En la última década del siglo XIX se produce la visita de numerosos fotógrafos como el madrileño Edgardo Debas en 1888 o A. Ciaran hacia 1895, del que poseemos varios retratos. Esta corriente de fotógrafos no residentes en la ciudad poco nos han dejado de la vida de aquellos ceutíes y su forma de vivir. En gran medida se limitaban a constatar las diferentes vistas de la ciudad, sin centrarse en los personajes que en ella habitaban, y la única finalidad era meramente comercial con la venta de estas imágenes en forma de tarjetas postales tan al uso en esas fechas.

Estampas de plazas y calles

Está claro que ninguno de estos fotógrafos transeúntes pareció sentir el más mínimo interés por los tipos humanos. Así, la imagen de Ceuta que nos han dejado se limita a la desnuda estampa de plazas, calles y monumentos, siguiendo así la tendencia de sus contemporáneos, más interesados en mostrar el aspecto físico de la ciudad.

Este es el caso de Almela y su hijo Luis, que tenían instalado su estudio en la capital hispalense en la calle San Luis. En 1890 se desplazaron a Ceuta y lanzaron un reportaje del cual tan sólo poseemos una vista panorámica de la plaza de África, que sirvió para ser reflejada en la revista La Ilustración Española y Americana. En 1893 la ciudad recibe la visita de una embajada extraordinaria de ella se conserva un álbum fotográfico con diferentes imágenes de su visita por toda esta zona. Las instantáneas tienen unas medidas de 18×23, encuadernadas en piel, y en su portada se puede leer Vistas tomadas por la brigada del cuerpo de Estado mayor, deposito de guerra 1893-94.

En 1895 el fotógrafo Rocafull en Ceuta

El gaditano Rafael Rocafull fue otro gran fotógrafo transeúnte que trabajó en Ceuta hacia 1895. Tenía instalado su estudio en la calle Duque de Tetuán, 22-24, de Sevilla. Son conocidos y estimados sus reportajes de ciudades como Sevilla, Alicante, Cartagena y Málaga entre otras. En 1873 obtuvo el premio al mérito en la Gran Exposición Nacional y sus fotografías se difunden por toda España, pero, sobre todo, hay que resaltar su gran trabajo en La Ilustración Española y Americana. Pasados algunos años se asocia y sus fotografías vienen firmadas como Rocafull y Cía. Esta unión se llevó a cabo con el fotógrafo Monfort. Las fotografías realizadas por Rocafull y Cía. hacia 1895 en Ceuta son las denominadas Comandancia General, Murallas, Baterías de Salvas y Puente de la Almina. Años más tarde, en 1903, estas imágenes sirvieron como soporte ilustrador a la revista ceutí Conchas y Flores que dirigía Juan Barranco con carácter decenal, impreso en los talleres de Gámez y Buscató. Procedente de Cataluña, hacia 1895, tenemos a M. Gonzalo Casas. Es de destacar sus magníficos retratos realizados a diversos comandantes generales y vistas de la ciudad, algunas de las cuales las hemos podido ver en la revista La Ilustración Española y Americana y de principios del siglo XX tenemos las referencias de los fotógrafos A. Marcucci y Marcelino y Cía.

En 1864 primer estudio fotográfico en Ceuta

Dejando a los fotógrafos transeúntes nos centraremos en estos apuntes a los que poseían estudio en la ciudad. Como primer dato tenemos en 1864 al fotógrafo Antonio Arrabal Álvarez. Unos años más tarde hacia 1875, encontramos a otro fotógrafo en la calle Ruiz, 2. Su nombre, Juan Tendero Cruz, de cuarenta años y natural de Valencia. Esta reseña las tenemos gracias a un listado de la logia masónica Africana número 112 de Ceuta. Dada su aportación artística ocupaba el cargo de Arquitecto de Decorados, en el templo masónico ceutí, y su nombre simbólico en este taller era Riego.

Ya metido el siglo XX tenemos a Hower Marfori instalado en la céntrica plaza de los Reyes, 1. La fiebre del retratismo no fue un sarampión pasajero y permitió una larga y próspera vida a este estudio por donde pasó buena parte de la sociedad ceutí acomodada. De aquellas placas, hoy olvidadas, poco nos ha quedado. En sus archivos duermen los rostros de gente de aquella Ceuta, con la sonrisa forzada de todo aquel que se somete al examen implacable del cristal del tiempo.

Fue un gran retratista, las imágenes que hemos podido ver están montadas en cartón, con un sello en relieve, de lo cual presuponemos un alto nivel. Hemos tenido acceso a varias colecciones de este fotógrafo y en ellas podemos ver al Alcalde de Ceuta junto a destacados concejales, su fondo denota un buen gusto artístico y una luz perfecta.

Los fotógrafos Barceló y Rubio

Ya bien entrado el siglo XX se instalaron en este estudio los fotógrafos Barceló y Rubio y su presentación fue anunciada en el diario El Defensor de Ceuta: “La fotografía predilecta del público de gusto, artísticos retratos al pigmento, la única casa que ofrece al público tan maravilloso procedimiento”. Sobre 1918, Ángel Rubio se separará de Barceló, creando su propio estudio. Fue Rubio un gran reportero de calle junto con su hermano Arturo. Allí donde hubiera una noticia reseñable estaba él, sus imágenes marcan la historia de Ceuta, la visita de las infantas en 1915, la inauguración del ferrocarril Ceuta-Tetuán en 1918, la proclamación de la II República con el histórico momento de la izada de la bandera tricolor desde el balcón del Ayuntamiento, desfiles, juras de banderas…

Publicó una portada en la revista National Geographic Magazine. En los años veinte era el principal fotógrafo de prensa de la ciudad. Tras el fallecimiento de Ángel Rubio en 1925 su viuda, María Machaviello, traspasó su estudio a manos de su hermano Francisco, instalándose en la calle Real, 32, laborando junto a ellos los retocadores Francisco Carmona, Rafael González y Antonio Alcázar.

En 1908 tiene lugar en Valencia la Asamblea Nacional de Fotógrafos Profesionales, asistiendo en representación de los fotógrafos ceutíes José G. Vázquez, quien tenía su estudio en la calle Duarte. Entre estos fotógrafos de principios de siglo tendríamos que destacar al Cronista Oficial de la Ciudad Antonio Ramos Espinosa de los Monteros, que fue un gran aficionado de la fotografía.

De él poseemos varias imágenes fechadas hacia 1898. Antonio Ramos era un ilustre investigador, aventurero, escritor y poeta. De carácter bohemio, estaba licenciado en filosofía y letras, fundando junto al abogado Julián Francisco de las Heras El Eco de Ceuta en 1901.

Escribir sobre la fotografía en Ceuta en las primeras décadas del siglo XX es hablar del Estudio Calatayud. A pesar de la crisis en esos años, el retrato de estudio continuaba siendo el preferido de las clases medias y burguesas, y eso bien lo supo José Calatayud Aznar, quien llegó a la ciudad en 1909 para cumplir el servicio militar y era natural de Valencia. Comenzó instalando su estudio en la calle Camoens, 20, justo encima del teatro Apolo y como último lugar en la calle Real, 41. José Calatayud supo implantar las nuevas ideas e introdujo los nuevos aires que soplaban. Dejó el viejo formato en tarjeta de visita, ya desaparecido definitivamente, a favor de otros superiores como el Cabinet y los llamados Boudoir e Imperial, introducidos en nuestro país en las postrimerías del siglo XX.

Fotografía Arbona ¿Cuándo un homenaje institucional?

En varias ocasiones he escrito sobre el Estudio Arbona, toda una institución en la Ciudad,  esperemos que no a mucho tardar se realice una exposición fotográfica de este estudio junto a un buen libro donde se nos relate las mil y unas historias de esta emblemática empresa ceutí.  Su nieto David Muñoz Arbona, está en ello, esperemos que nuestras autoridades culturales le presten toda la ayuda posible. Con los escasos datos que tenemos podemos fechar como finales del siglo XIX cuando nos llega el fotógrafo Luis Arbona, precursor de la gran saga de artistas. Tenemos noticias de sus comienzos con estudio en la calle Mendoza, 8. Años más tarde se asoció al también fotógrafo Ángel Vidal, pero esta unión tan sólo duró unos años. De Arbona nos han llegado referencias acerca de los grandes y artísticos retratos que realizara a los jefes militares y a la burguesía local. Según hemos visto en varias fotografías este estudio experimentó una evolución portentosa a pesar de lo modesto de su negocio.

Luis Arbona fue un hombre bohemio. Su estudio era lugar muy frecuentado por la clase política de la ciudad. Nos han llegado noticias de que incluso cambios en la alcaldía fueron dispuestos en estas tertulias en la trastienda. Pasados algunos años trasladó su estudio a la calle Fernández, 1, y posteriormente a Soberanía Nacional, 47.

En esta época trabaja junto con su hijo Luis y unos años más tarde con su sobrino Salvador, quien procedía del estudio que tenían en Tetuán, la capital del Protectorado Español en Marruecos. Trasladándose a la calle Duarte y allí trabaja junto a su hermano.

Actualmente sigue regentando la firma, Jorge Arbona. Se especializaron en el retrato, lejos de la instantaneidad de las imágenes de la calle. Delante de esos fondos de tela han pasado comuniones, soldados, disfraces de carnaval, familiares, damas y caballeros burgueses, mostrándonos sus imágenes la Ceuta de cada época y sus costumbres sociales.