Supercalifragilisticoespialidoso’, una maleta mágica y una extraña niñera, ingredientes básicos para recomponer el clásico de Disney, pero si a eso le añadimos música en directo, efectos especiales, una cuidada interpretación y que los actores no llegan a los doce años, se disparan las ventas, que fue precisamente lo que ocurrió con este teatro musical, sus entradas no tuvieron una vida muy larga, se agotaron en el primer minuto.
Mary Poppins ha inundado la vida de los colegiales del Juan Morejón, que llevan implicados en la preparación de la obra desde octubre, y finalmente ayer vió la luz. Una iniciativa promovida por las profesoras de inglés del centro que comenzó como una simple actividad para acercar el teatro a los niños pero que tomó unas dimensiones imprevistas, convirtiéndose en una gran proyecto solidario. Se han vendido seiscientas entradas de las que se han recaudado más de 1.800 euros, dinero que irá destinado a la Asociación del Autismo de Ceuta y la Asociación Española contra el Cáncer. “Mientras comenzamos a darle vida a la obra pensamos que podríamos ayudar a una asociación benéfica, así que como tenemos alumnos con TEA (Trastorno del Espectro Autista) y debemos colaborar ‘codo a codo’ con la asociación quisimos ayudarles, y en cuanto al cáncer porque es un tema que nos afecta a todos y debemos estar ahí ayudando”, comentaba Maria José Cayuela profesora de inglés del centro, y una de las coordinadoras del proyecto.
Apagaron luces, subió el telón, el auditorio se llenó de aplausos, e inundó la escena una representación que podría estar a la altura de cualquier compañía profesional. Inmejorable puesta en escena, actuaciones, espectacular sonido e iluminación. El premio de vestuario recayó en los familiares que participaron activamente en que la función viese la luz. Pero el protagonismo recayó en cada uno de los alumnos que consiguieron tragarse los nervios y actuar como unos verdaderos profesionales, disfrutando de sus respectivos papeles y transmitiendo ese sentimiento al público, anonadado e impresionado ante la obra de tan grandes características que estaban contemplando.
La representación siguió una línea totalmente fiel al clásico original, adaptando algunas partes a las actuaciones de los pequeños, no obstante algunos de ellos se animaron a subirse a las alturas, como fue el caso del alumno que representaba al tío Albert, quien intenta controlar sus ataques de risa pero no lo consigue, saltando a las alturas cada vez que ríe, unos saltos que ayer se consiguieron gracias al arnés que tenia alrededor este atrevido niño, y que dotó a la obra de un gran nivel técnico.
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