Estamos en un tiempo en el que se trata de demostrar que se es mejor que los demás. Por cualquier medio y en cualquier ocasión. Parece que la fecha del 20 de Diciembre, con su carga de las elecciones generales actúa como acelerador de las demostraciones de valía, muy por encima de cualquier otro adversario político.
El Domingo último tuve ocasión de ver, por TV, un debate entre las primeras figuras de Podemos y Ciudadanos. Pretendía ser una charla de dos amigos en una Cafetería, con un Moderador y no pasó de ahí.
Se espera algo más de esos encuentros, pero no acaba de llegar porque en realidad ya se tiene formada una opinión de los participantes en esos debates, encuentros o como se les quiera llamar.
Opinión esa que se mide con la idea que cada persona tiene. o puede tener, sobre lo que se ventila el día de las elecciones. Son cuestiones del máximo rango posible y dentro de un ambiente de cordura, que se destaque sobre ese otro ambiente general que venimos padeciendo, en el que abundan las agresiones físicas y emigraciones de pueblos amenazados.
Hay una seria llamada hacia la verdad y a ésta se le ponen todas las barreras posibles. La ansiedad de los pueblos perseguidos por una especie de locura de poder es muy grande y a diario se pueden ver imágenes de cómo desafían la muerte tanto los padres como los niños casi recién nacidos. Esta es la verdad con la que todos hemos de hacer todo lo posible - sin excusas de ningún tipo - para que la cordura y el amor a todos nuestros semejantes se imponga sobre cualquier otra consideración. Esa es la verdad, que padece nuestro abandono.
Nos parece que es una verdadera pérdida de tiempo y de esfuerzo seguir con esos debates y reuniones, a veces muy numerosas, para tratar de que disminuyan los votos a favor de otras formaciones políticas y llegar a ocupar el puesto clave en el Gobierno de la Nación. ¿Qué es lo que en verdad hará si, en definitiva, alcanza ese dominio? No se hace ninguna ofensa con esa pregunta, pues la realidad es muy dura, complicada y llena de sorpresas. Tal vez no le quede otro remedio que seguir haciendo padecer a la verdad y eso es muy doloroso





