La periodista María José García, que presenta en La 2 ‘La aventura del saber’ diserta mañana a las 18:00 horas sobre el papel divulgativo de la pequeña pantalla –¿De qué versará su intervención?
–Contaré mi experiencia personal y mi relación con la televisión educativa pero no sólo con lo que yo hago a diario sino apoyándome también en la experiencia que me han otorgado los años al lado de personas de enorme trayectoria y de calidad contrastada.
–Muchos de los estudiantes de Periodismo le escucharán con cierta tristeza sabedores de que el camino les está prácticamente cerrado.
–Creo que la gente joven está mejor formada que nunca. No hay que caer en el desánimo total. Es verdad que el momento es realmente difícil pero nunca fue fácil. Recuerdo que cuando yo comencé tampoco sabía bien qué camino tomar pero poco a poco y con mucho esfuerzo vas saliendo adelante. El factor suerte es importante porque ayuda un poquito pero hay que tener los ojos muy abiertos, estar preparados e intentar hacerse hueco cuando un camino se abra.
–Entre aventura y aventura de la sabiduría, ¿tiene tiempo de señalar a los programas basura o mejor mirar para otro lado?
–No demonizo para nada a la prensa a la que se refiere. Hay tiempo y cabida para todos los espacios. Respeto mucho a la audiencia y a la gente que ve ciertos programas. Tampoco creo que el elitismo o contar con una televisión sólo para intelectuales fuera una ventaja. Hay que llegar a la sociedad y servir a distintas personas, hay que ser sensatos y equilibrados.
–¿Tiene la televisión que educar?
–Es fundamental que así sea. A todos nos viene muy bien saber del mundo, conocer nuevos datos, aprender en campos que a priori nos son desconocidos, realzar la trayectoria y la obra de personas que son una eminencia en lo suyo... Tratar de ofrecer cultura profunda y de buen gusto es un deber moral y profesional.
–Y más en una televisión pública...
–Totalmente de acuerdo.
–En el congreso que da comienzo hoy, hay diferentes espacios orientados para tratar aspectos de la prensa local, ¿no le parece que es en los lugares pequeños donde la esencia del periodismo se conserva mejor que en las grandes urbes?
–Puede ser. Desde luego es vital cuidarla porque la prensa local es un servicio más para un pueblo o una ciudad. Te puede interesar mucho lo que pasa en Londres o si los catalanes desean independencia pero lo más cercano es lo que sucede en tu barrio y dicen que la solidaridad comienza por quien tienes al lado, pues en el periodismo ocurre lo mismo también porque lo que más nos duele es 'lo nuestro' y en segundo lugar se sitúa 'lo de más allá'.
–¿No cree que hay un exceso de saturación de información?
–Sí y esto pasa si no se es selectivo. Hay que tener criterio para saber dónde buscar, cómo hacerlo y además sacarle provecho a lo que se persigue y se encuentra. El tiempo depende de cada uno, como su ritmo.
–Repite usted en Ceuta: el año pasado ya asistió al congreso. ¿Qué tal la experiencia?
–Lo he contado muchas veces, sobre todo a gente de Madrid que no ha viajado nunca a Ceuta, pero la verdad es que es de los sitios donde he sentido más hospitalidad, me trataron de una manera extraordinaria. Ceuta es la gran desconocida y el trato que me dieron en lo humano fue magnífico, me sentí especial.






