Numeroso público arropó su salida y acompañó a la procesión en su transitar
Arropada por centenares de melillenses a su salida de la Plaza de Toros, el paso de ‘La Sentencia’ escribió ayer una página de oro en la historia de nuestra recuperada y ya consolidada Semana Santa, gracias al estilo sevillano con que se procesionó el paso de Jesús ante Pilatos, portado por 40 costaleros escondidos bajo las faldas de un trono que parecía moverse por sí mismo en su dulce y rítmica evolución por las calles principales de Melilla.
Una innovación que el público melillense supo apreciar con una presencia mucho más mayoritaria que la de años anteriores al paso tardío, más allá de las once de la noche, por el centro de la Avenida principal de nuestra ciudad.
El grupo escultórico, de autor desconocido, marchó custodiado, como es tradición, por agentes de la Guardia Civil que, este año, también como novedad, vistieron uniforme de gala y entre los que por primera vez también se integraba una mujer, la guardia civil María José Domenech Mohand.
Como es tradición, abrió la procesión la cruz guía parroquial, seguida por el antiguo libro de reglas de la hermandad de Melilla la Vieja y el cuerpo de Nazarenos, ataviado con el capirote rojo y túnica blanca propios del tercio que lo acompaña.
Junto a ellos, el Simpecado y estandarte que anuncia el paso de ‘La Sentencia’ y al que prosiguió, un año más, el vicario de la ciudad y una representación de la Guardia Civil, cuya Comandancia en Melilla ostenta el título de mayordomo honorario de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores, promotora y responsable de la procesión de ayer.
Arreglado como siempre sobre un monte de flores rojas, bordeado por una corona de claveles violetas y un cúmulo de iris violáceos también junto a sus pies, el Cristo lució sus tres potencias a modo de corona sobre su cabeza y también su antigua túnica, obra artesanal de las bordadoras de la hermandad.
La procesión, reinventada a sí misma para ovación de sus muchos seguidores en la noche de ayer, estuvo acompañada en todo su recorrido por la Banda del Cristo de la Flagelación de Batería Jota, que al toque desnudo del tambor contrapuso la belleza de marchas semanasanteras de tanta fuerza como la ‘Bulería de San Román’.
Sus novedades no la hicieron sin embargo ni menos sencilla ni menos ordenada. El nuevo cuerpo de costaleros, guiado por el capataz Francisco Nogales y Carmelo Bello en la parte trasera del trono, demostró la habilidad adquirida durante los muchos meses de ensayo. Un grupo de 40 jóvenes en los que una mujer, Pilar Rodríguez, no sólo resultaba única en el conjunto sino también crucial por ser la vocera que daba las órdenes desde el interior al total de los portadores.
Un paso histórico
Procedente de la Iglesia de la Real Isla de San Agustín y San Carlos de Alhucemas, ‘La Setencia’ también hizo bueno ayer el dicho que acompaña a la cofradía de ‘El Pueblo’, de la que se dice que con sus imágenes ‘la historia de Melilla sale a la calle’. No en vano, el próximo Miércoles celebrará el 345 aniversario desde que la antigua talla del Nazareno saliera por primera vez en procesión por las calles melillenses.
Al cierre de esta redacción, pasadas ya las doce de la noche, la procesión seguía su itinerario una vez abandonada la Avenida, para retornar a la Plaza de Toros, donde la Cofradía del Nazareno suele arreglar sus tronos e imágenes para las procesiones, dada la imposibilidad de poder transitar con ellos desde su sede parroquial en Melilla la Vieja.









