Dos meses lleva el director del Banco de Alimentos, Pedro Mariscal, batallando con Telefónica para conseguir que la nueva sede de esta entidad, que se ha trasladado desde el Morro hasta unas oficinas cedidas por la Ciudad Autónoma en el Polígono Virgen de África, pueda disponer de línea de teléfono “y lo que es más importante”, explica, acceso a internet.
El problema se ha originado, según ha precisado Mariscal a El Faro, cuando tras efectuar la mudanza se ha trasladado la línea de teléfono “y la empresa que se ha encargado de hacerlo ha detectado primero que el número lo teníamos que cambiar y luego que no había pares libres para conectar en el edificio en el que estamos”, añade. Y lo que pensaba que se iba a resolver en cuestión de días “ya va para dos meses”.
En teoría, el problema tiene una solución más o menos fácil, “ya que consistiría en que Abentel, que es la empresa que se encarga de hacer la instalación, tirara otro cable desde otro edificio, pero es necesario realizar la petición a Telefónica y es ahí donde empieza el lío”, lamenta Pedro Mariscal, que se ha enfrentado “como muchos otros” a la frialdad de las locuciones telefónicas automatizadas “y que en un momento determinado del proceso ya no te permiten avanzar”. En su caso, porque ha sido necesario dar de baja el número de teléfono anterior, con lo cual la locución al no identificarlo interrumpe la transmisión.
“Hemos intentado de todo, hasta dar de alta una línea nueva, incluso pedir directamente que nos conectaran fibra óptica, que en el Polígono ya está operativa, pero de momento es absolutamente imposible conectar con Telefónica”. Y esto les está ocasionando un grave perjuicio a la hora de trabajar “porque nosotros fundamentalmente trabajamos a través del banco de datos de REDABAL”, que es la ayuda alimentaria que distribuye el Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), un organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. “Para nosotros es imprescindible poder comunicarnos, especialmente por internet, que es como hacemos los pedidos y se nos suministra de otros bancos de alimentos de la península, con los que tenemos un contacto diario, porque Ceuta es una ciudad pequeña y no podemos autoabastecernos”, lamenta. En las actuales circunstancias, el personal que colabora con el Banco de Alimentos está trabajando cuando puede desde casa, con sus teléfonos y accesos particulares a internet, “podemos hacer algo, pero no todas las gestiones y lo peor es que estamos pendiente de una entrega importante, mucha gente depende de nosotros y es necesario que estemos comunicados”.
Esperando 45.000 kilos de comida
En Ceuta se han distribuido ya gratuitamente, en la primera fase, 69.926,96 kilos de alimentos, por valor de 63.832,80 euros. La Federación Española de Bancos de Alimentos y Cruz Roja Española, a través de los 2 centros de almacenamiento y distribución (CAD), reparten los alimentos que reciben del FEGA a 18 entidades benéficas que, a su vez, atienden a 5.744 personas necesitadas en situación de dependencia social o económica. Este problema de comunicaciones llega en mal momento porque están a la espera de recibir otro cargamento de 45 toneladas para las próximas semanas.






