La ratio de alumnos por aula, como uno de los elementos a tener en cuenta a la hora de afrontar el fracaso escolar, es una asignatura pendiente que la Dirección Provincial de Educación quiere empezar a superar en este curso que está a punto de empezar.
Ayer anunció su intención de no sobrepasar el máximo legal de 25 niños por clase en el nivel de tres años. En sí misma, esta medida es importante, pero no por los objetivos inmediatos que llegue a conseguir sino porque puede convertirse en un primer paso de un largo camino a recorrer para que en las aulas de los distintos centros de enseñanza no se superen los máximo que fija la ley. Éste es uno de los aspectos a tener en cuenta para alcanzar el fin último, que no es otro que conseguir reducir el fracaso escolar hasta unos niveles que nos permitan abandonar los primeros puestos en el ranking nacional de alumnos repetidores.
Apostar hoy por la educación es apostar por el futuro de nuestra ciudad. La formación de nuestros estudiantes, además de satisfacer sus propias espectativas, es la base sobre la que tenemos que construir el progreso de Ceuta. De otro modo, estamos condenados a ver cómo las oportunidades pasan ante nuestros ojos sin poder aprovecharlas.
El propósito de la Dirección Provincial de Educación para no superar la ratio en las aulas de tres años es un primer paso. El segundo es el objetivo expresado también ayer de incrementar por segundo año consecutivo el cupo de docentes en nuestra ciudad. Para seguir caminando en esa dirección, hace falta una buena gestión de los recursos, que tiene que venir acompañada de una apuesta decidida por la enseñanza, lo que se traduce, fundamentalmente, en inversiones económicas fuertes y continuadas.
Es necesario dejar atrás las épocas en las que los ajustes presupuestarios han obligado a aplazar proyectos o a reducirlos a una dimensión en la que ya no resultan eficaces.





