Nada más que el Passió per Formentera navegó en la jornada de ayer para mantener las comunicaciones entre Ceuta y Algeciras. Así llevamos ya un día y medio, no en vano desde el mediodía del martes suspendieron todos los viajes las embarcaciones rápidas. Y las previsiones para hoy son todavía una incógnita. Lo cierto es que la promesa realizada por el presidente de Balearia hace unas semanas cuando comunicó que se volvía a la normalidad con el Passió per Formentera con el mismo número de rotaciones al igual que durante los dos años en que ha existido el contrato de interés público se están cumpliendo a la perfección, pero lo cierto es que no olvidemos que estamos hablando de una empresa privada y que, por tanto, esa buena voluntad en un momento determinado puede tener un punto y final. Las autoridades de Ceuta deben seguir insistiendo ante el Ministerio de Fomento para que cuanto antes se produzca la decisión definitiva de publicar un nuevo pliego de condiciones que sea más atractivo para las navieras y que exista, por supuesto, la certeza de su salida lo más rápidamente posible. No hacen falta tantos estudios del mercado por parte de los técnicos del Ministerio porque la realidad nada más que es una y bien que la conocemos los ceutíes. Además, problemas presupuestarios no existen porque el dinero está consignado, lo que hace falta es voluntad política y el Gobierno de Ceuta ya se ha pronunciado por activa y por pasiva de la necesidad de la puesta en marcha del citado contrato. Entendimiento es lo que hace falta y comprobar cual es la petición de esta ciudad.





