Los alumnos del ‘Conservatorio Profesional de Música de Ceuta Ángel García Ruiz’ deleitaron al público del Teatro a través de piezas clásicas
La primavera como estación del arte. Como rebelión de colores y olores, como la fiesta de los sentidos y de la naturaleza. Y qué mejor que acompañar cada flor, cada paisaje, con música de fondo como hilo conductor. Tal vez sea este uno de los encantos mayores del ‘Concierto de Primavera’ que, bajo la dirección del del ‘Conservatorio Profesional de Música Ángel García Ruiz’ y la colaboración de la Consejería de Cultura, acude, tan puntual como atractivo, cada vez que al calendario arriba esta estación.
Así, en la tarde noche de ayer, al escenario del Teatro Auditorio del Revellín se subieron alumnos del mencionado centro para, además de mostrar los conocimientos adquiridos en lo que va de curso, deleitar a los presentes con algunas de las más hermosas piezas jamás creadas pues el recital incluyó piezas de Beethoven, Anton Diabelli, Schumann, Bach, Chopin, Mozart, Händel, Yann Tiersen y, también, música popular; mostrando el amplio abanico de especialidades de instrumento que se pueden cursar en el Conservatorio.
Sonaron así pianos, guitarras, violines, violas, violonchelos, falutas traveseras, oboes, clarinetes, saxofones y trompetas –es decir, casi tantos instrumentos como flores hay– y las siguientes piezas: Érase una vez en la vida; Escocesa Beethoven; Go tell aunt Rhody; La valse d’Amelie; El Baile de la muñeca; Ensueño op.15; Concierto en do menor (2ºmov); Sonatina; OH Susana; Himno de la Alegría; Sonatina (moderato); Stabat Mater; Preludio BWV 998; Nocturno op 72 nº 1; Tango; Nocturno nº 15 op 55; Bluesalsa; La golondrina; Remeros; Meditación de la opera ‘Thais’; Cántico Jubilo; y Allegro Mozart.
En esta ocasión, el tradicional Concierto de Primavera, además de con alumnos de enseñanza elemental, profesional y profesores, contó con la participación de los alumnos del Aula Musical de Adultos. El colofón lo puso la Orquesta Profesional del Conservatorio, en un final que resultó apoteósico y brillante como la primavera misma.









