Es cierto que el órdago soberanista que lanzó Artur Mas hace unos meses se le ha vuelto como un boomerang, porque pedía una mayoría absoluta y resulta que se ha quedado a muchos escaños de la misma. Ha sido el gran derrotado de la jornada, pero ello no quita absolutamente importancia a que ese órdago soberanista se pude incluso radicalizar aún más porque ERC se ha convertido en la segunda fuerza catalana con el añadido que junto con CIU tienen mayoría absoluta. Mas, en esa locura en la que se ha introducido, no va dar su brazo a torcer y seguirá hacia adelante aunque él mismo no conozca ni cual es la estación de finalización de trayecto. Puede ser que los resultados de estas elecciones incluso provoquen la mayor crisis institucional de la democracia española desde la aprobación de la Constitución. Por su parte, los socialistas en esa caída libre que ya iniciaron hace un año en las generales, mientras que el PP no solamente ha sabido mantener sus resultados de hace dos años, sino que ha incrementado un escaño.





