“La Feria de la tranquilidad”, éste es el titular que hace el viceconsejero de Festejos, Salvador Jaramillo, sobre la Feria que acaba de finalizar. La razón que argumenta la valoración se encuentra “en el hecho de que durante ocho días de intensas celebraciones no ha habido ningún incidente grave ni tan siquiera reseñable”.
No obstante, según indicó el viceconsejero, la Policía realizó 62 intervenciones, “en las que hubo un decomiso por venta ilegal de productos falsificados y seis altercados por pelea”. De esta manera, las intervecniones llevadas a cabo por las Fuerzas de Seguridad suponen un “treinta por ciento menos que en la Feria del año pasado, un dato que nos alegra y nos motiva para seguir trabajando en la misma dirección”.
Para velar por la seguridad ciudadana, fue necesario desplegar cada día veinte efectivos de Policía Nacional y sesenta de Policía Local. Asimismo, los diez bomberos que acudieron cada jornada al reciento ferial, “sólo tuvieron que utilizar mangueras para proteger el tanque repleto de queroseno dispuesto para la jornada de fuego artificiales”; por su parte, Cruz Roja atendió veinte casos de intoxicaciones etílicas.
En cuanto la influencia de público, Jaramillo confesó que “fue menor a la de otros años”, argumentando que “la celebración del mes sagrado de los musulmanes y también la crisis económica restó ambiente, aunque sin dejar nunca la feria despoblada”.
Los días en que se congregó más público “fueron ambos fines de semana, el de la inauguración y el coincidente con la celebración de las Fiestas de la Patrona de la ciudad, la Virgen de África”.
Así, el primer sábado fueron 8.000 las personas que visitaron el Real de la Feria; 10.000 el domingo, “debido al rotundo éxito de la Cabalgata, que a tantas familias numerosas atrae”; el lunes “se bajó a 6.000”; “el martes, un día normalmente tranquilo, estuvo animado por el Día del Niño en las atracciones de la calle del Infierno y a partir de ahí un continuo incremento de gente hasta el éxtasis de los últimos días”, señaló el mandatario popular.
El balance de la Feria deja, según Jaramillo, “el éxito del hilo musical”, aunque en este sentido señaló “que para la Feria 2012, consultaremos con todas las partes implicadas, especialmente los caseteros y entonces ya veremos si es conveniente manetenerlo o adoptar un cambio de rumbo”.
El incremento de la venta “de hasta un 20%” de los trajes de flamenco respecto al año pasado “también es motivo de celebración porque estos trajes recuperan la tradición andaluza en la Feria de Ceuta”.
Jaramillo también considera otro hecho destacable “el éxito en los conciertos de Pablo Alborán y Medina Azahara, ya que consiguieron congregar a muchísimas personas en el Parque Marítimo”.
Por último, el viceconsejero, adelantó que “el equipo de Gobierno ya está tabajando para las próximas celebraciones y para servir al pueblo de Ceuta como se merece”.
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