Agentes de la Policía Nacional detuvieron en la mañana de ayer a ocho inmigrantes de origen argelino que se habían escondido debajo de la carga de un camión. Fue complicado sacarlos, ya que se habían colado debajo de los neumáticos que ocupaban, a presión, toda la carga, en total alrededor de 300. Uno a uno fueron sacando a todos los inmigrantes, entre ellos una mujer y un menor de edad. ¿Y cómo habían accedido al camión? Siguiendo la misma técnica de la que echan mano los sin papeles que, desde primera hora, se apostan en los callejones de la avenida Cañonero Dato para, literalmente, ‘asaltar’ los vehículos.
Así, coordinados, los ocho argelinos se acercaron al camión y se adentraron en su carga, ocultándose después hasta el fondo de la misma; actuación que fue vista por otros ciudadanos y que produjo la oportuna alerta a la Policía Nacional.
Los agentes que estaban de servicio procedieron al registro exhaustivo de la carga para encontrar a todos los inmigrantes, proceder a su identificación y ordenar el traslado al CETI. Fue complicado sacarlos, debido a que se habían escondido debajo de cientos de ruedas. Una labor burocrática para los sin papeles que, de nuevo, volverán a intentar la escapada; pero una labor policial clave ya que evita que el conductor del camión se vea, finalmente, acusado de algún delito si es hallado en la península con los clandestinos en el interior de su carga. Esto es precisamente lo que no se cansan de denunciar los camioneros, que se ven expuestos a muchos riesgos por este tipo de acosos que protagonizan los inmigrantes, ya que después tienen que hacer ver a los agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad que nada tienen que ver con ese pase.
Situaciones como la de ayer tienen sus periodos de mayor o menor presión cíclica según se ralenticen o no las salidas peninsulares que se organizan desde el CETI.
Así, cuando los inmigrantes ven que sus marchas están bloqueadas optan por intentar la escapada de esta manera, apostándose en grupos por la avenida Cañonero Dato, esperando que un conductor reposta en una gasolinera o aminora la marcha para colarse en el interior del vehículo. Tras un tiempo de cierta calma, el puerto vuelve a registrar esta presión.