Para ello, como es lógico, la única solución que se tiene es contar con la colaboración de la Policía marroquí. Pues bien, es un programa que se pondrá en marcha una vez que el delegado del Gobierno regrese a nuestra ciudad, después de la ausencia motivada por la intervención quirúrgica a la que será sometido la próxima semana en Madrid.
Se quieren aprovechar las buenas relaciones existentes a nivel político y policial con las autoridades del Norte de Marruecos, dado que se considera que el noventa por ciento de los menores no acompañados que están en el centro dependiente de la Ciudad Autónoma provienen en su mayoría de las provincias de Tánger y Tetuán.
Tanto el fiscal general del Estado como la fiscal especial de Menores nada más que encuentran, hoy por hoy, esta solución para el regreso de los menores a Marruecos, sin que se contravenga la ley de ninguna manera.
Los menores serán entregados por la Policía española a la marroquí para que éstos estén presentes con los padres de los MENA una vez sean localizados. De esta manera se pretende la garantía de dicha entrega además de la implicación de las fuerzas policiales del vecino país en esta acción.
Las claves
Precedente
La anterior normativa existente para MENA
Desde que el delegado del Gobierno llegó al puesto hace ahora algo más de un año, uno de los temas que siempre ha tenido entre manos era la posibilidad de aplicar la instrucción que existía con anterioridad a 2004, hasta la llegada de Conde Pumpido, por la cual se podía expulsar a Marruecos a todos los menores mayores de 16 años.
Sentencia
Una sentencia del Tribunal Constitucional, en contra
Tras varias reuniones en Delegación, se conoce que resultaba imposible de aplicar nuevamente la instrucción anterior al año 2004, debido a que existe una sentencia del Tribunal Constitucional que lo impide. De todas maneras, tanto el delegado como el fiscal general del Estado acordaron estudiar otras posibilidades jurídicas.
Situación
Más controles en la frontera del Tarajal
De momento el número de menores acogidos en el albergue de Hadú se mantiene mientras que en la frontera se recrudecen los controles para evitar la llegada de estos menores que, en demasiadas ocasiones, son introducidos por sus propios padres y dejados en el centro que ya es de sobra conocido.






