Organizado por la Casa de la Juventud, el céntrico enclave acogió un evento en el que hubo música y buen humor entre los participantes y visitantes
Tanto a la luz del día como en el manto de la tarde noche y siempre con buen ánimo y música, el III Mercadillo Juvenil que tuvo lugar ayer en la Plaza de los Reyes, de diez de la mañana a nueve de la noche, fue todo un éxito a tenor del trajín que se registró.
Organizado por la Consejería de Juventud, Deporte, Turismo y Festejos de la Ciudad Autónoma de Ceuta, que en las jornadas previas había invitado a los ceutíes a que participaran en el evento, en la docena de casetas que se montó para la ocasión se pudo adquirir o intercambiar películas, videojuegos, CD-ROMS, cómics y hasta coleccionables. Además, los ceutíes, jóvenes y adultos, que se dieron un paseo por el mítico y céntrico enclave tuvieron la posibilidad de comprar productos artesanos elaborados por los participantes.
Entre estos, se pudo advertir casetas de Bankia, Scouts de Ceuta, Jóvenes Socialistas, Desarrollo Social y Comunitario o Digmun, todas ellas presentes con el objeto de cumplir o favorecer la consecución de sus metas ordinarias.
Respecto a la organización es preciso señalar que la comodidad reinó en el espacio, que contó un escenario sobre el cual se programaron actividades sobre todo de carácter infantil, pues Cultura se procuró en poner la estructura necesaria para la puesta en marcha del mercadillo.
Asimismo, cabe destacar que quedó fuera de este mercadillo cualquier objeto nuevo manufacturado así como alimentos o bebidas de ningún tipo, una norma que fue cumplida a rajatabla por los participantes que, sin embargo, pusieron a disposición de todos pañuelos, películas, artículos de bisutería, retratos o pinturas.
Por último, y a colación de la información elevada por la Consejería acerca de la necesidad de cuidar en todo momento el entorno, evitando arrojar papeles, cajas o basura fuera de los contenedores destinados para ello, cabe destacar que en todo momento la directriz se cumplió, de modo que la Plaza de los Reyes se convirtió en una gran zona de ocio puro y con toda la frescura de la juventud.










