Condenados dos de los cuatro acusados a año y medio de cárcel. La víctima, el resto de vida con secuelas
Muchas noches en blanco, demasiados amaneceres envueltos en lágrimas, tantos dolores padecidos, de esos que jamás se van, como jornadas han pasado. Porque nada menos que 3.282 días después –ocho años y 362 días, en concreto– la paliza que recibió J.M.T.F., un auxiliar de la Policía Local de Ceuta, tiene culpables para la Justicia española: dos hombres que fueron ayer condenados en la sala de lo Penal número Uno de nuestra ciudad en base a la comisión de un delito de lesiones.
De tal manera, el caso, que se remonta a la noche del 2 de marzo de marzo de 2005 (el domingo se cumplen nueve años), se selló en la mañana de ayer en el Juzgado de lo Penal número Uno toda vez que dos de los cuatro acusados se autoinculparan, reconocieran ser los autores de una brutal paliza y mostraran conformidad con la pena que para ellos solicitaba el Ministerio Fiscal quedando absueltos asimismo los otros dos acusados.
Así, por el citado delito de lesiones los llamados A.S.P. y R.C.C. fueron condenados a un año y medio de prisión y al pago de una multa de 30.000 euros a pagar entre ambos en concepto de indemnización por las lesiones que provocaron en el auxiliar de policía. En la pena impuesta se sustituyó el agravante de abuso de superioridad que en un principio estimaba en su escrito inicial Fiscalía por un atenuante de dilaciones indebidas.
"Tuve que irme de la ciudad mientras mis agresores están libres, tranquilos y ni siquiera han pasado un día en el calabozo", explicaba la víctima de este caso en un reportaje publicado por El Faro en septiembre de 2010, cuando el caso llevaba diez años paralizado. "Me golpearon con unos palos y, no contentos con eso, al terminar me clavaron uno en el ojo. Me reventaron el globo ocular y estuvieron a punto de tener que sacármelo, me salvé de milagro. Esto es algo que no voy a olvidar nunca. Fueron a matarme", añadía entonces.
Ahora, con el caso resuelto, quedan los hechos (junto a las secuelas), un episodio que se desató cuando pasaban quince minutos sobre las doce de la noche del 2 de marzo de 2005. En ese momento, J.M.T.F. regresaba a su domicilio, sito en avenida España, cuando fue reconocido por los dos condenados, quienes, tras insultarlo, comenzaron a golpearlo con puñetazos y patadas hasta que se dieron a la fuga ante los gritos de los vecinos. Fruto de esta agresión J.M.T.F. sufrió, entre otros daños, un traumatismo facial con estallido de globo ocular o fractura de la nariz, lesiones que aún no se han ido, pues tiene secuelas física que le durarán para siempre. Aunque desde ayer al menos le queda el consuelo de que la Justicia se haya pronunciado.






