Opinión

La misma esperanza, las mismas razones

Estaba sentado tranquilamente en su aldea cuando llegaron unos soldados y la emprendieron a golpes con él y otros vecinos del lugar. Iban buscando a un familiar que habló más de lo que debía de un líder local. Estaba sentado, como muchos meses atrás, porque su trabajo consistía  en dar un par de horas de inglés. En ese preciso instante decidió poner rumbo a cualquier lugar de Europa, porque sabía que en el viejo continente tendría más futuro, derechos y seguridad.

No fue para él una decisión difícil, porque como bien decía, lo arduo y aventurado era seguir en aquel poblado esperando un milagro que nunca llegaría. Atravesó África andando, pasando frío, trabajando para los lugareños por un plato de comida; viviendo de la caridad de muchos aldeanos. No tuvo más hambre, ni pasó más penurias, ni más dificultades de las que disfrutaba en su tierra natal. Una sola cosa diferenciaba su día a día en su caminar hacia la  frontera sur y, no era otra cosa, que LA ESPERANZA de buscar un futuro en paz y con derechos para su familia. Esa simple ESPERANZA lo hacía feliz, una sensación que casi no recordaba, porque el hambre y el miedo no se lo permitían.

Después de esa clase magistral de la vida, pensé: poco o nada pueden hacer los países para frenar la inmigración cuando, como me decía Pepe, la decisión difícil no es atravesar miles de kilómetros a pie, todo lo contrario, lo imprudente  es quedarte donde naciste, porque pierdes hasta LA ESPERANZA.

En el nicho 120 del cementerio de Santa Catalina yace Brenda. Una mujer congoleña de 36 años que, como Pepe, huía de la guerra, del hambre, del miedo a quedarse; buscaba un lugar mejor para ella y su hijo. Brenda se topó con el mar traidor, con el frío severo y con la poca humanidad de las mafias que los conducen a este fin. Esta semana han enterrado a Brenda, pero desgraciadamente no será la última mujer, la última víctima del terror, del hambre y las desigualdades.

La historia de Pepe tuvo un final feliz, consiguió llegar a Ceuta, encontró trabajo dando clases de inglés y en la construcción. A pesar de tener la residencia le fue imposible traer a su familia. Después de diez años en Ceuta decidió marcharse a Inglaterra, consiguió agrupar a su familia, ser uno más, ser feliz.

El mundo evoluciona de forma rápida, casi no somos capaces de adaptarnos a las nuevas tecnologías, a los nuevos tiempos y nuevas realidades. Sin embargo, la sociedad es incapaz de parar, de buscar fórmulas para acabar con la violencia, el racismo y el hambre que convierten en buscadores FORZOSOS DE ESPERANZA a millones  de  hombres, mujeres y niños en el mundo.

Entradas recientes

La cafetería Van Gogh denuncia amenazas a sus empleados tras la entrada del 31J: "Ya no sabemos qué hacer"

La cafetería Van Gogh, en la plaza de la Constitución de Ceuta, presentará este lunes…

17/08/2026

A la venta las entradas del Ceuta-Las Palmas: “Os necesitamos a todos en el Alfonso Murube”

Este sábado a las 19:00 horas, la Agrupación Deportiva Ceuta tendrá por delante su segundo…

17/08/2026

Hamburguesería Nebil, sirviendo a la patria

Desde la entrada masiva del 30 de julio en 'Hamburguesería Nebil' nos hemos marcado una…

17/08/2026

Ceuta no se defiende desde el insulto y la violencia

Esta mañana, al delegado del Gobierno en Ceuta y secretario general de mi partido, le…

17/08/2026

Detenido tras la entrada masiva, se le buscaba por agresión sexual

Agentes de la Guardia Civil han presentado en el juzgado de Ceuta a un marroquí…

17/08/2026

Las entradas irregulares a Ceuta se disparan un 191% en 2026, sin contar la avalancha de julio

Las llegadas irregulares de migrantes a Ceuta por vía terrestre han aumentado un 191,1% en…

17/08/2026