Pero el problema sigue estando ahí. “Es la única forma que tenemos de ganarnos la vida y cuando cortan el paso en el Biutz no nos podemos quedar aquí dando vueltas que es lo que pasa e incluso algunos dormimos aquí”, denuncian los porteadores molestos con las nuevas medidas reguladoras. Agentes de la Policía Nacional destinados al lugar tienen asignada una misión en la que la Guardia Civil colabora en labores de control de acceso. “No debe producirse ese desbordamiento de personas que supone un peligro como ha pasado meses atrás. Se trata de regularizar la expedición comercial” apuntan desde la Benemérita.
Pero la situación para tratar de imponer el orden desemboca, desde que comenzaron a aplicarse estas directrices “en un auténtico desorden”. Los vecinos de la zona saben bien de lo que hablan. Mohamed trabaja en el aparcamiento del Jato y trata de que todos los terrenos que rodean el paso fronterizo alrededor del aparcamiento estén cuidados hablando con porteadores e incluso convirtiendo una zona que utilizaban como retrete porque no existe ninguno en todo el lugar, en un pequeño oratorio al que acuden los porteadores en las horas de rezo. “Desde hace tres días esto se ha convertido en un descontrol: los porteadores caminan y dan la vuelta y hacen el mismo recorrido y de pronto la carretera nacional se llena de vehículos, de personas, se provocan tapones y luego vuelve a suceder lo mismo”. Los vecinos de la zona no comprenden qué ha sucedido y lamentan no sólo el problema en el paso al colegio de los niños (ver páginas 2 y 3), sino el de poder pasar tranquilos a sus viviendas, siempre con porteadores que incluso pasan la noche allí sobre cartones. Asna lleva viviendo en la zona del Tarajal “toda mi vida y casi tengo 30 años. Deben solucionar este problema. La situación ha empeorado y nosotros no tenemos la culpa de nada”. Otra vecina asegura que “así no podemos estar, esto debe arreglarse porque realmente nadie está satisfecho”. Los que menos, los que consiguen dinero trasladando mercancía a uno y otro lado de la frontera. Españoles y marroquíes. Todos dicen lo mismo. “Ahora solamente te dejan pasar con un bulto en la mano y te dan la vuelta e incluso te quitan la mercancía”. Desde la Guardia Civil aseguran que la retirada de mercancía se debe a que un individuo hace caso omiso de las órdenes pretendiendo pasar bultos impedidos por las jaulas. Luego puede recuperarla en Aduanas.
Las órdenes son claras y su cumplimiento estricto. Por el paso del Tarajal ya no pasan mercancías. Sólo por el Biutz. Cuando Marruecos corta ese paso llegan los problemas. Deben esperar al día siguiente o abandonar la mercancía para poder cruzar al otro lado. Por eso, ahora duermen incluso esperando a que abra el Biutz al día siguiente. Esto no va a cambiar. Las autoridades confían en que tras el caos, se aprenda el nuevo orden.
Reacciones
Porteadoras “Damos vueltas una y otra vez para pasar”
Se han levantado a las cuatro de la mañana para ponerse a la cola y pasar para recoger mercancía y llevarla al otro lado. En uno de los viajes los agentes marroquíes cerraron el paso y entonces, cuando lo habitual era pasar como única opción por el Tarajal, ya no pueden hacerlo. “Damos la vuelta porque no nos deja pasar la policía y volvemos a intentarlo porque queremos llegar allí y ganar los cinco euros”, explican aludiendo a que tienen hijos y ese dinero es el sustento de su familia. No comprenden las nuevas normas y quieren que vuelvan a implantar el sistema de antes. Algunas, duermen esperando al día siguiente.
Cambios, ya:
Ningún bulto de gran dimensión por la jaula
Un agente cierra el paso a un anciano y a una porteadora que pretenden cruzar por el Tarajal tras el cierre del Biutz pasadas las 11:00 de la mañana de ayer con varios bultos de mercancía. Decenas de porteadores vagan por los alrededores esperando el momento de cruzar al otro lado pero no lo consiguen. La mercancía por el Biutz. Por el Tarajal se puede pasar lo mínimo, un bulto de dimensiones reducidas.







