Son años de reclamar siempre lo mismo y son años de no dotar de legalidad algo que lo merece. Hablamos de la Unidad de Rescate Acuática del Cuerpo de Bomberos que va arrastrando una situación extraña, anómala ante la cual la Ciudad no se pronuncia lo que provoca que los agentes que la integran no estén respaldados como se debe. Cuesta creer que esto esté pasando, sobre todo cuando ha sido la propia Ciudad la que se ha lanzado a firmar un acuerdo de colaboración con la Guardia Civil para intervenir en actos de emergencia. ¿Y cómo lo harán?, ¿cómo apoyarán unos hombres formados a los GEAS si carecen de titulación y si forman parte de una unidad que no es legal? Con un reglamento de actividades subacuáticas aprobado en sesión plenaria, ya es hora de empezar a hacer las cosas bien en esta materia, atendiendo a unos profesionales que se ven forzados a arrastrar unos déficits sin ser culpables. Si existe algún problema para no dar este paso, que se diga, pero que no se caiga en un paripé que nadie entiende.





