El mar es inmenso, sí, pero, ¿no es también inmensa la tierra? Ahmed es un pescador de las decenas de pescadores que dejará en breve de faenar en Ceuta. Hasta cuatro barcos del puerto pesquero serán pronto metal y astilla. Sus patrones se han acogido a la subvención estatal por la llamada paralización definitiva. Y el desguace es inminente. “Cuatro barcos ha solicitado la ayuda por ahora, pero pueden llegar a cinco”, explica Juan Manuel Sánchez, secretario de la Cofradía de Pescadores. El plazo termina el 3 de agosto. “Quedarán entonces nueve barcos en el puerto pesquero”.
Ahmed es el nombre genérico de un pescador marroquí que pasa la frontera cada día para hacerse a la mar en un barco español. Ahmed está tirando de un hilo anudado a un poste de luz. Reniega del mito del mar, de la mar y de toda su poesía. “Es agua y sal, donde vive el pescado”, dice Ahmed mientras tira del hilo, quién sabe para qué. De los porqués de la paralización de los pesqueros habla Antonio Sosa, presidente de la Cofradía de Pescadores: “Ni hay patronos ni hay marineros. Es un oficio difícil. Ningún hijo quiere heredar el trabajo. Se contrata a gente de fuera. Y el pescador quiere unas condiciones laborales seguras, como es natural”.
La pesca es un oficio tan antiguo como incierto. Depende del mar, casi nada. Varios barcos salieron ayer a pescar en busca de voraces. Eran las 5:00 de la madrugada. La marea dicta el horario. Hace un rato han llegado al puerto. Los hay quienes almuerzan mientras Ceuta desayuna. Ahmed tira de un hilo blanco y largo como la línea del mar. Señala un cubo con agua y pregunta, retórico, si es tan extraordinario el mar como dicen. Debe ser grande, pero no lo ha visto todo, reconoce Ahmed. “El mar es viejo y feo”, y gruñe al escapársele el hilo con el que se afana. “Trabajar en el mar es lo que mismo que hacerlo en la tierra”, apunta.
Ahmed es uno de esos pescadores que se beneficiará de las subvenciones estatales publicadas en el BOE el pasado 5 de julio. Las ayudas están dirigidas a los barcos ceutíes que decidan parar de pescar para ir luego al desguace. “Los enrolados a bordo se llevarán 10.500 euros cada uno”, señala Sánchez, secretario de la entidad pescadora, al referirse a la tripulación de los patronos que han aceptado la paralización definitiva. “A cambio, asumen el compromiso de no volver a trabajar en el mar durante un año”.
Ahmed aclara que los 10.500 euros durante un año en el dique seco le obligará a buscar un trabajo en la tierra firme. La carga familiar, “doce hijos”, obliga. Cambiar el mar por la tierra es como cambiar un mareo por una lipotimia. “Y encontrar trabajo no está nada fácil”, se lamenta Ahmed, que corta una parte del hilo para volver a empezar otra vez. ¿La inmensidad del mar? La tierra sí que inmensa.
Del destino del ‘Pirri’ y el ‘Lagún’, jóvenes y lozanos al desguace
De los cuatro barcos ceutíes que han decidido dejar de faenar, había en el puerto pesquero dos bien cerca. Uno se llama 'Pirri', tiene unos 30 años y su especialidad ha sido la bajura, modalidad de cerco. En su haber, las caballas y los jureles, entre otros. En su debe, que le espera el futuro del desguace. El otro es 'Lagún', de unos 40 años y experto en las artes menores. Además, de Cartagena. Los dos están hechos unos chavales, pero no es momento para romanticismos. Los tiempos que corren mandan ajustes y reciclaje, aunque lo que les espera a los pesqueros que flotaban lozanos en el puerto pesquero ayer sean de otro tipo de reciclajes. Quizá su madera y su metal sirva alguna vez para componer el metal de un cenicero o la madera de un féretro. Que la tierra les sea leve.
A partir de septiembre, noticias del ‘Rhone’, a la espera de subasta
Hablando del destino de los barcos cabe recordar el caso del 'Rhone', el buque químico que, en septiembre de 2009, quedó paralizado en el puerto de Ceuta tras registrar deficiencias estructurales en el casco. Jesús Fernández, capitán marítimo, informó de que se sabrán novedades después del verano, “a partir de septiembre”, dijo, y aclaró luego que la Capitanía poco tiene que hacer a estas alturas. El bote sigue mientras atracado y a la espera de una resolución judicial. Lo siguiente será la entrada en subasta de su propiedad, a medias ruso y a medias turco. El báltico y mediterráneo en un solo compartimento. Una mezcla más explosiva que contaminante, que era lo que dictaminaron los expertos sobre los productos químicos que transportaba el 'Rhone'.
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