La Guardia Civil mantiene abierta una investigación para conocer quiénes están detrás del intento de robo que se llevó a cabo hace unos días en el acuartelamiento de Recarga, que acoge al Tercio Duque de Alba de la Legión. Los agentes están llamando a declarar a legionarios de esta unidad que se encontraban de guardia ese día para intentar llegar a quienes, de madrugada, perpetraron el asalto a la instalación castrense. Un asalto que se ha llevado en silencio, conocido internamente en la Comandancia General, que se ha apoyado en el secretismo con el que generalmente le arropa el Instituto Armado, y sobrellevado como una carga por los propios legionarios por lo que de impacto social significa.
Los hechos que intentan esclarecerse se produjeron hace escasamente una semana, de madrugada. Quienes organizaron el intento de robo pretendían hacerse con material del interior del cuartel, no descartándose incluso que el objetivo fuera el armamento, lo que significaría que ya sabían a quién iban a venderselo.
Intentaron primero, la entrada por la puerta principal del acuartelamiento, pero sin éxito. Esto les llevó a conseguir el acceso al cuartel por el método del escalo, trepando y accediendo al interior por una ventana. Ya dentro, ¿a dónde fueron? Pues a distintas zonas. Se sabe que se adentraron en el vestuario de los oficiales, quizás buscando objetos de fácil salida o dinero y que también estuvieron cerca de donde se guarda el armamento. Las alarmas hicieron que el robo quedara frustrado y que escaparan a continuación. No contaban con ello, pero curiosamente si sabían cómo moverse por el cuartel, ya que optaron por seguir los caminos de entrada y huida por la zona donde no hay cámaras que pudieran grabarles.
Horas después se comprobaría el intento de robo, ya que cuando saltaron las alarmas nadie sospechó en realidad que se estaba llevando a cabo este intento de robo. Nada más producirse este ataque, que según fuentes cercanas al caso, “ha sido de profesionales”, de gente “que sabía lo que hacía” y “que ha actuado de forma profesional”, se ha dado toda la información que obra en poder de la Comandancia a la Benemérita para que se intente esclarecer quién está detrás del mismo. Se han aportado datos y sospechas, detalles y valoraciones. De momento, por el cuartelillo de Hadú han pasado algunos caballeros legionarios que estaban de guardia para que se les tome declaración y han ofrecido diversas versiones. De lo que no hay sospecha alguna es que de que el robo se ha ideado desde dentro y de que sus autores son personas del acuartelamiento que saben dónde estaban las diferentes dependencias. De momento, no ha trascendido dato oficial alguno en torno a la investigación abierta. No es la primera vez que el Ejército tiene que enfrentarse a acciones ilegales planificadas desde dentro de sus propias instalaciones oficiales, bien de robos, bien de entrada de personal ajeno a dichas instalaciones o incluso de organización de pases de hachís, como sucedió con la última operación de la Benemérita que se saldó con el hallazgo de setecientos kilos de hachís dentro de un cuartel. Este tema de nuevo hace saltar las alarmas sobre los controles internos que hay en el ámbito castrense.
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