La famosa ‘Operación Catedrático’, con la que la Policía Judicial de la Guardia Civil ha conseguido desarticular una organización de distribución de títulos falsificados, continúa abierta. Tal es así que las detenciones siguen produciéndose; detenciones como la de ayer cuando otros dos soldados más se han sumado a la ristra de imputados que está dejando en el camino este operativo.
Los dos han sido identificados y ayer mismo fueron trasladados a la Comandancia de la Guardia Civil, vinculándoseles con un presunto delito de falsedad documental, después quedaron en libertad en calidad de imputados. Las labores investigadoras continúan y el propio Instituto Armado no se atreve siquiera a redondear con una cifra el volumen final de este operativo, dado que pasan los meses y va conociéndose más información que viene a demostrar la envergadura de esta intervención.
Las dos detenciones de ayer fueron de militares, pero en la península se han producido otras tantas de civiles. Todos ellos con una característica común, el estar en posesión de un título falsificado para bien utilizarlo o bien tenerlo en reserva para su uso futuro.
La ‘Operación Catedrático’, que comenzó en noviembre de 2012, deja ya decenas de imputados y cuatro presuntos cabecillas encargados de la realización y distribución de los documentos falsos a quienes los solicitaban. En el caso de militares, todos ellos pertenecen a distintos acuartelamientos.
Pero la historia no queda aquí. En la investigación global que está desarrollando la Policía Judicial de la Guardia Civil hay otro punto que se está indagando, y éste no es otro que la posibilidad de que los cabecillas de todo este entramado estuvieran haciendo uso del DNI facilitado por quienes requerían títulos falseados para llevar a cabo otro tipo de operaciones. De momento el Instituto Armado no ofrece mayor información oficial al respecto, toda vez que la operación, ya judicializada, no ha finalizado.
Entre las indagaciones llevadas a cabo están las que se orientan, al margen del ámbito militar, al civil, ya que se ha dado con personas que estaban en posesión de títulos falsificados de centros de la ciudad. Este detalle abre la posibilidad de que las falsificaciones se hayan extendido a distintas profesiones sosteniendo a individuos que aseguran, vía certificado oficial, disponer de unos conocimientos de los que, en realidad, carecen.





