Quizás esta semana me esté volviendo a meter donde no me llaman, en un área del que no soy un experto ni mucho menos. Se trata del campo educativo, he sido estudiante durante muchos años y a menudo me parece que nos preparan para un mundo que ya no existe, generalmente porque muchos trabajos han sido sustituidos por máquinas. Además, en varias entrevistas de trabajo me llegaron a decir que estoy "demasiado cualificado" para el puesto, y es que muchas veces la teoría se centra en puestos directivos de gran responsabilidad a los que no tenemos acceso.
Una vez más resulta paradójico, vivimos en la sociedad de la abundancia con infinidad de tutoriales en internet, educación a distancia, portales educativos e incluso herramientas donde cualquiera puede aspirar a generar ingresos con sus habilidades para dar videocursos. Sin embargo la educación en España tiende a ser un desastre, con continuos cambios dependiendo del partido político que gobierne, tensiones e incertidumbre y sin la voluntad de llegar a un gran pacto de estado por la educación. Desde fuera también me da la sensación de que a menudo todos se echan la culpa entre ellos (padres, dirección, profesorado, alumnos...).
Unas semanas atrás viajaba en un blablacar y, entre otros temas, estábamos hablando acerca de esta situación. El chaval que iba conduciendo me recomendó ver un documental sobre la educación en Finlandia que luego me pasó por email. Se trata del país mejor reconocido a nivel mundial en cuanto a la educación y el documental me resultó ser muy interesante, aunque seguramente sea difícil (por no decir casi imposible) aplicar algo equivalente en España.
Al parecer, en los años 70 se llegó a un gran consenso en toda la sociedad Finlandesa (políticos, profesorado y ciudadanos) para hacer de la educación una cuestión central del estado. Se trata de una sociedad poco industrializada y decidida a cultivar mentes brillantes, donde se valora mucho al profesor y hoy en día ya tiene un elevado número de investigadores per cápita.
Resulta sorprendente ver los métodos que utilizan en Finlandia en comparación a otros países. Un ambiente relajado para trabajar con clases pequeñas, enfocándolas bastante a la diversión y a que los alumnos realmente entiendan lo que se les explica (sin memorizar). El profesor viene a ser un mero facilitador muy bien preparado (las pruebas de profesorado son de lo más exigentes). Además, suelen estimular a que los estudiantes piensen por su cuenta y sean creativos, mientras no tienen muchos deberes y se les examina poco. A menudo las clases también son presenciadas por futuros profesores.
Sin embargo, seguramente lo que más diferencie al modelo Finlandés de cualquier otro sea la confianza. Los profesores a menudo dejan a los estudiantes trabajar solos en las clases, ya que se usan muchas herramientas tecnológicas que estimulan la creatividad, el pensamiento y la solución de problemas, combinadas con interacciones offline y uno a uno en las clases. Toda la educación se basa en la confianza: los profesores confían en los estudiantes, los padres confían en los profesores, la dirección confía en el profesorado, y vice-versa. Con la transformación que se está experimentando en el sector educativo del siglo 21, a menudo dicen que "menos es más" – que quizás sea mejor menos trabajo en tantas asignaturas y más atención a los detalles. Con esto igual se consigue una mejor preparación de los alumnos para su futuro profesional al terminar la escuela.
Se dice que a nadie le gusta que le digan lo que tienen que hacer y que si realmente le das confianza a la gente, ellos responden a esa confianza rindiendo mejor. La confianza está incorporada de muchas formas dentro de la sociedad finlandesa pero, ¿se podría escalar esa confianza? El documental sugiere que quizás sería un experimento muy necesario.
En resumen, la educación en España es un tema que no se ha llevado nada bien y seguramente ya sea hora de que se consiga un gran pacto de estado. Quizás el modelo finlandés sea un ejemplo muy válido donde fijarnos, pero debería ir alineado con un cambio en toda la sociedad al mismo tiempo. En el siglo 21 con todas las herramientas que existen, los profesores quizás sean facilitadores que aporten soluciones, trabajadores del pensamiento que necesitan ser creativos todos los días.





