El Valle reunió ayer a las primeras mujeres que desean formar parte de la cuadrilla que se unirá a la ya existente de hombres. La Cofradía hace un llamamiento a las interesadas.
La Cofradía del Santísimo Cristo de la Paz y María Santísima de la Piedad celebró ayer en la Iglesia del Valle su primera reunión con el grupo de mujeres que desean formar parte de su nueva cuadrilla femenina. Un puesto más a cubrir dentro de la Cofradía y para el que cualquiera está perfectamente capacitado siempre y cuando tenga devoción y le atraiga la costalería.
La cuadrilla de hombres ya consolidada “continuará existiendo como hasta ahora, solo que, además, habrá otra de mujeres”, puntualizó Isabel Gutiérrez, la hermana mayor. De modo que, “si dios quiere, El Valle podrá salir el año que viene con dos cuadrillas”, apostilló Antonio Vallejo, su capataz.
La corporación decidió empezar con tal tiempo de antelación porque se trata de un “proyecto nuevo, no porque sea de mujeres, sino porque es una cuadrilla nueva y, hacer que se conozcan entre ellas y se coordinen en el trabajo, resulta fundamental”, explicó Vallejo. Una sincronización que luego se nota en el paso y, por ese motivo, se han anticipado en su conformación, preparación y para que, entre ellas, surja esa hermandad necesaria, señaló el capataz. Una unión que se forja a base de ensayos y trabajo juntas.
La hermana mayor de El Valle recordó que la idea partió del propio Vallejo, quien les ofreció la oportunidad. “Tenemos mujeres nazarenas, de mantilla, como en mi caso, dentro de la Junta de Gobierno, ¿por qué no contar con costaleras?”, planteó Gutiérrez. Un esfuerzo que puede recaer sobre una fémina porque, con anterioridad, otros grupos también las incorporaron. “Hay muchas mujeres que tienen un gran corazón porque para salir en el paso, más que fuerza, se necesita tener ese sentimiento”, reflexionó. Una apuesta a la que auguró un “buen camino”.
En cualquier caso, Gutiérrez y Vallejo aclararon que la intención de El Valle nunca ha sido ni será restar costaleras al Santo Entierro ya que no han llamado a ninguna de sus compañeras, pero, como reconocieron, cada cual es libre de trabajar en la cuadrilla que desee y en base a las razones que estime.
Como desveló Tamara Ortiz, una de las asistentes, ella acompañó a El Valle desde pequeña y, aunque ha salido con el Santo Entierro, quiere aprovechar la posibilidad que le brinda su Cofradía. No obstante, la joven manifestó su agradecimiento al Santo Entierro. A su lado, Lucía Montoya, confesó que estaba deseando que llegase este momento y aseguró que “el costal se lleva en la sangre”.
La veteranía se unirá a la ilusión de la primera vez, como es el caso de Olga Rubio, quien nunca salió en un paso pero, en cuanto ha cumplido los 16 años, no ha dudado en incorporarse a una costalería femenina. Quien sí conoce las trabajaderas es Marina Corral, quien formó parte de la cuadrilla del Santo Entierro la pasada Semana Santa movida por esa “pasión”.
De la asistencia de aspirantes a la reunión de ayer y sucesivas, dependerá de que sea la segunda cofradía de Ceuta con una cuadrilla de mujeres. Por este motivo, desde El Valle hicieron un llamamiento para que la población femenina conozca que ahora, también, puede optar por la de esta Cofradía. La fecha de las próximas reuniones se darán a conocer a través de las redes sociales.






