Según los datos facilitados a El Faro, esa vía de inyección económica voluntaria ha supuesto una recaudación de 10.585 euros; el resto, 441.720 se corresponden con la vía ejecutiva por la que se han podido cobrar 13.578 multas. Esto es, tras haber pasado todos los recursos habidos y por haber intentando escaquearse del pago de la sanción.
Los datos de recaudación conseguidos el año pasado son similares a los de 2013, aunque sensiblemente superiores a pesar del recrudecimiento del ánimo recaudador que podría haberse sospechado que se habría aplicado en la actualidad. En 2012, la Ciudad consiguió recaudar en el primer semestre 509.261 euros tras tramitar 12.655 multas.
En otras comunidades autónomas, se ha producido un desplome absoluto en los ingresos debido al aumento de morosos. En el caso de Ceuta, todas estas cifras se corresponden con lo recaudado por el organismo municipal hasta la fecha.
El seguimiento a estos números se realiza con lupa desde Servicios Tributarios, ya que la Ciudad Autónoma incluye en sus Presupuestos partidas estimativas de ingresos producto de la recaudación de tasas y la imposición de multas por parte de la Policía Local. El anterior consejero Guillermo Martínez ya previó una reducción drástica de esta partida, en comparación a las estimaciones que hacía su predecesor, Francisco Márquez. No obstante los números apuntan a que la inyección económica que recibe la Ciudad a golpe de sanciones es constante hasta el punto de que el funcionamiento adecuado de la maquinaria termina relacionándose directamente con la sostenibilidad de las arcas.
Las multas, ¿como instrumento económico?
De forma espaciada en el tiempo se sucede la polémica en torno al uso de la capacidad sancionadora de la Policía Local como mero instrumento de recaudación económica. Al margen de las denuncias ciudadanas por la existencia de campañas oficiosas de multas para conseguir mayor recaudación, los sindicatos también se han atrevido a denunciar estos hechos, obteniendo siempre la negativa por parte de la Consejería de Gobernación. ¿Se usan las multas como instrumento económico?, ¿existen directrices extraoficiales para, dependiendo de como vayan los ingresos de la Ciudad, incrementar o no los controles para recaudar más? Evidentemente la clase política lo niega, entendiendo el trabajo de la Policía como algo rutinario. La realidad es que de las multas más o menos rebuscadas que impongan los agentes depende, directamente, la estimación de ingresos que tiene un ayuntamiento. En el caso de Ceuta se han aprobado acuerdos para facilitar una recaudación más rápida del dinero derivado de las sanciones que detecten los agentes que están de servicio.






