Hace dos años que no pisaban las tablas del teatro del Revellín, cuando se presentaban con la chirigota ‘Los porculeros’. El año pasaron, por problemas personales, no asistieron al Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas, COAC, pero este año retoman su participación en el carnaval con ‘Los sin saladin’, bajo la autoría de Miguel Molina y José Santiago ‘Josele’ y la dirección de este último. No obstante, la idea viene de tiempo atrás, “yo quería algo de genio, pero por una cosa u otra no la sacamos. El grupo la acogió muy bien y aquí estamos”.
Santiago apuesta por llevar al Revellín “algo fresquito, volvemos con la mitad del grupo nuevo que es gente muy joven”, apunta Santiago.
La incorporación de los nuevos integrantes es, a juicio de su director, importante ya “le da un aire más sinvergüenza, porque los antiguos éramos muy formales y ha venido bien porque esto ha sido la explosión del grupo, la mezcla de veteranía y juventud”, en la que los más veteranos “muchos de los cuales llevan más años que yo, aportan muchas ideas”.
Los ensayos “van a tirones”, tal y como ocurre en el seno de las agrupaciones, “intentando aunar los horarios, pero ahí vamos tirando”.
Santiago considera “fundamental” que la chirigota también apueste por una buena afinación. “Una comparsa es la voz y una chirigota es la gracia, pero si haces una gracia mal cantada, te levantas y te vas. Mi intención es sonar bien y si encima tenemos chispa, pues mejor”.
Aunque reconoce ser serio, en el escenario “intento hacer gracia bien cantada. Con que la gente se quede sentada y no se vaya me conformo”.
En cuanto al repertorio, Santiago ha escrito una “parte seria”, como son los pasodobles y una “presentación muy fresca”, que se completa con un popurri caracterizado por temas muy locales.
Santiago es consciente de que existe mucha competencia en la modalidad, pero confía en que se produzca una “lucha sana que es lo que importa en el carnaval”.






