Hace unos días, una de las personas con responsabilidad en un área concreta dentro de las formaciones políticas y que visitan la ciudad con motivo de las elecciones del próximo 26 de julio se mostraba asombrada con Ceuta. No le había sorprendido el nivel de convivencia alcanzado ni la multiculturalidad de nuestra ciudad. Tampoco eran los monumentos lo que le había llamado la atención, ni las magníficas vistas... Ninguno de los aspectos por los que destaca Ceuta y habitualmente son señalados por los visitantes era la causa que motivaba el asombro de esta persona. Lo que le había llamado la atención por encima de todo era que pensaba que estaba en la península.
Le costaba creer que estuviera en Ceuta porque en su mente se había formado una imagen de nuestra ciudad a partir de datos, imágenes y testimonios que le habían llegado a través de los medios de comunicación que no se correspondía ni coincidía con lo que estaba viendo con sus propios ojos.
El motivo de su viaje a Ceuta era precisamente ése, conocer de primera mano los problemas de nuestra ciudad. Sin embargo, antes de poder hacerlo tuvo que vaciar la maleta: Sacar los prejuicios, los tópicos, las informaciones que sólo reflejan una parte de nuestra realidad y empezar a llenarla con datos de una sociedad muy heterogénea, muy difícil de diagnosticar con un solo vistazo, que sorprende y que ofrece realidades absolutamente distintas cuando se observa desde distintas perspectivas.
Esta persona, responsable nacional de una área dentro de los partidos políticos que opta a gobernar nuestro país, se mostraba al mismo tiempo asombrada e interesada en descubrir más de Ceuta.
Así es nuestra ciudad para muchos españoles que la conocen por fogonazos sueltos en telediarios o por informaciones descontextualizadas. Y así ha dejado de ser esta persona con cierta responsabilidad política en el ámbito nacional, como para todos los que nos visita. Ayer recibimos en nuestra ciudad a los gallegos de los centros de Andalucía, Extremadura que viajaron para reunirse con sus paisanos que residen en nuestra ciudad. Cada vez que un turista pone un pie en Ceuta, gana la imagen de nuestra tierra porque se esfuman prejuicios, tópicos y creencias sin demasiado fundamento.





