La Audiencia Nacional juzgará a partir del miércoles a once ceutíes detenidos en 2013 y acusados de integrar la primera célula desarticulada en España dedicada al reclutamiento de yihadistas para enviarles a luchar a Siria en las filas del Estado Islámico (EI).
La Fiscalía, como ya adelantó El Faro el pasado mes de noviembre, solicita para ellos entre 10 y 12 años de cárcel. La pena más elevada corresponde a K. A. M., apodado Marquitos, e I. A. A. L., identificado como Stifo, para los que el Ministerio Público pide 12 años de prisión al creer probado que ambos eran los presuntos dirigentes de la red que mandó a luchar a Siria a catorce personas, de las que al menos ocho murieron. El fiscal Vicente González Mota, según su escrito de conclusiones provisionales, expondrá en el juicio, que se celebrará ante la sección segunda de la Sala de lo Penal, cómo la organización tenía como objetivo final “alcanzar el Califato Mundial”, para lo que estaba en “estrecha conexión” con una célula que tenía su base de operaciones en Marruecos. Los acusados realizaban sus presuntas actividades de captación en Ceuta, coordinaban a los enviados a Siria en su viaje a ese país y en su incorporación a la yihad, y también servían de enlace con las familias de los yihadistas, a las que comunicaban su muerte, en algunos casos en acciones suicidas. La operación contra los detenidos, que serán juzgadas por el delito de integración en organización terrorista, comenzó en abril de 2012, cuando el marroquí Abdelaziz El Mahdali viajó a Siria y creó la katiba (batallón de combatientes) llamada Tarik Ibn Ziad, a la que se incorporaron los captados por la red española. De los catorce hombres que viajaron a Siria entre abril de 2012 y junio de 2013 gracias a la red, que les facilitaba el transporte hasta Turquía y los contactos en este país para desde allí llegar a Siria, solo uno regresó, el acusado Abdeluahid Sadik Mohamed. Éste, según el fiscal, participó en acciones en Irak y Siria, entre ellas liberar prisioneros de la cárcel de Abu Ghraib en Bagdad, y fue detenido en Málaga en enero de 2014 a su regreso del país árabe. Uno de los presuntos cabecillas de la red, Marquitos se encargaba de gestionar el viaje de los yihadistas, buscándoles en internet los billetes a Turquía, y participaba también “en la financiación de esta estructura y del dinero utilizado por los yihadistas en Siria”. El otro supuesto líder de la célula, I. A. A. L., tenía una “función esencial en la red respecto a las personas que se desplazaban a Siria” e incluso viajó en varias ocasiones a Turquía para acompañar a los muyahidines. Otro de los acusados, A. A. A., alias Chepej o El Cojo, se constituyó, según el fiscal, “en el referente ideológico de los radicales que viajaron a Siria” y para realizar labores de captación “contactaba telefónicamente con los otros miembros de la organización y participó en numerosas reuniones con quienes finalmente se desplazarían a Siria”. De hecho, envió a las filas del Estado Islámico a los fallecidos Mohamed Abdeselam Mohamed, Hamza Mohamed Abdeselam, Yunes Ahmed Mohamed y Zuhair Ahmed Ahmed. Otro tres acusados más –A. L. A., R. A. A., apodado Tuita; y N. A. A. L., alias Veneno–, intentaron incorporarse a las actividades terroristas de ISIL en Siria. Todos ellos tendrán ahora que rendir cuentas ante la Justicia por su colaboración con banda terrorista.






