El país de los volcanes, lagos, de Sandino y sus protestas, en definitiva, Nicaragua es un lugar que te sorprenderá y del que no querrás irte. La ciudad de calles sin nombres, así es conocida la capital, Managua, que tras el devastador terremoto de 1931 vio sus preciosas y organizadas vías destrozadas, y tras la reconstrucción quedaron sin nombre. La capital no ofrece grandes visitas turísticas, más que la parte antigua, donde la fuente y la sombra de Sandino. Por lo demás es una ciudad que da la sensación de desorganización por todas partes, aunque mantiene un encanto especial, quizás por las ciudades tan bonitas que tiene alrededor y la facilidad de transporte.
Lo más cercano que tenemos es el volcán Masaya, de 635 metros, el autobús cuesta unos 15 Córdobas y te deja en la misma entrada a la taquilla. La entrada cuesta 100C (3’30?), pero para subir al cráter tienes que hacerlo en vehículo, así que si llevas coche pagarás una tasa extra de 100C y sino lo llevas, pagarás lo mismo para que un bus te suba y baje. También está la opción de pedir un “raid”, es decir, alguien que vaya a subir y tenga plazas libres, te haga el favor de llevarte. Estas medidas las tomaron a raíz de la erupción que hubo el 30 de abril del 2012, razón por la cual también te dan un casco. En realidad son dos volcanes, el Masaya, con dos cráteres, y el Níndiri, con tres del cual el llamado Santiago fue el que erupcionó. Podrás ver el camino negruzco que dejó la lava por las faldas de sus laderas y como alrededor lo visten campos de amarillo ramaje.
Lo siguiente será el lago Apoyo, ubicado a pocos kilómetros del volcán. Tiene unas playas de piedrecitas con un agua calma que te invitan al baño, pero cuidado porque no es como la playa que va subiendo poco a poco el nivel del agua, sino que hay un socavón directamente. Si estás estresado, este es un buen lugar para olvidarte de todo lo que te preocupa y dejarte llevar por la naturaleza. No estaría mal terminar el baño tomándote la cerveza nacional, la Toña, acompañada por unos tostones (cama de plátano verde frito con queso y bañados con crema) como aperitivo, para ir abriendo boca a la gastronomía nicaragüense antes de ir al poblado.
Entramos al pueblo de Masaya, una pequeña polis toda plana y con vendedores ambulantes por las calles. Lo que más venden suelen ser líquidos, ya que las temperaturas en este país son bastante altas. En los meses de invierno ronda una media de 26ºC, en verano lo normal son 40ºC, y no hay mejor muestra de ello que las duchas, solo tienen un grifo: el de agua fría.
Dándonos un paseo por estas acogedoras calles deberíamos de probar alguna de las bebidas refrescantes que nos ofrecen, por 0’30? podemos probar el agua fresca de calala (maracuyá) muy refrescante por su acidez, aunque para los más golosos tenemos el rico cacao, que nada tiene que ver con la bebida que solemos tomar aquí.
El mercado de artesanías es muy bonito por la ubicación que tiene, y tiene mucha variedad de artículos, sin embargo tendrás que pagar los precios algo subidos por la afluencia turística. Si prefieres dar un buen paseo y ver la cara más real de Masaya, ve caminando al mercado tradicional y además podrás beneficiarte de las buenas rebajas que te hacen, eso sí, que no se te olvide regatear.
Si te entró hambre, haz una paradita en la plaza central, donde están las sillas de más de 2 metros de altura, a las que te puedes subir y comer con la visión de un gigante. El baho es la comida nacional por excelencia, a base de plátano, verduras y carne, guisada y reposada durante horas, servida en hoja de banano. Tu almuerzo saldrá por unos 60C (2?). Y de postre unos buñuelos que están hechos a base de yuca, tres piezas por 10C.
Partiendo de Managua, también podemos ir a visitar la homónima ciudad de León. En la UCA, el centro universitario, están las paradas de autobuses, la urbana y la interurbana que a su vez tiene la línea normal y la exprés. Merece la pena coger la última, ya que por pocos Córdobas más darás menos rodeos, aunque tampoco esperes nada lujoso. El trayecto sale 51C (1’60?). Es interesantísimo visitar el mercado y ver los diferentes productos que venden, tanto de verduras y frutas como de comida, y ya puedes aprovechas para comer allí como cualquier otro “nica”. La catedral es preciosa, custodiada por leones que hacen honor al nombre de la ciudad, y si puedes subir al campanario, aprovecha para disfrutar de las vistas de la plaza.
¿Te has quedado con más ganas de Nicaragua? No te preocupes, todavía nos quedan lugares impresionantes por visitar.






