Conocen ustedes Islandia? ¿No? Yo tampoco. ¿Y conocen ustedes al señor Geir Haarde? Seguramente su respuesta sigue siendo NO. Pues bien, el señor Geir Haarde es el anterior primer ministro de Islandia. Lo que me hace traer al sr. Haarde y a su nórdico país a esta columna es que, este político, ha sido juzgado en su pais por…. ASÓMBRENSE…. ¡su mala gestión en la crisis! Parece ser que la legislación islandesa contempla como delito que los políticos mientan, y todo un primer ministro ha sido acusado de mentir a su pueblo negando la crisis, y tomando medidas que han terminado por agravarla. En resumen, que el Sr. Haarde ha estado a punto de ir a la cárcel 2 añitos, no por llevarse dinero, sino sencillamente por ser un mal presidente. Pero claro, es que allí hay una ley de Responsabilidad de los Ministros. Envidia me da ese país que no conozco. Por fin un lugar donde los políticos son responsables, incluso penalmente, de sus decisiones. Tengo la sensación de que, si en España tuviéramos leyes parecidas, más de uno estaría ya con el traje a rayas.
Pero no es ése el único motivo por el que traigo a Islandia hoy aquí. ¿Conocen ustedes a Yohanna Sigurdartottir? ¿No? Yo tampoco. Pero ya conocen algo más de su país, Islandia. Sí, ese lugar donde a todo un primer ministro se le mete en la cárcel si no hace bien su trabajo. Pues bien. La Sra. Sigurdartottir es la nueva primer ministro de Islandia. Cogió a su país con un déficit de 10 veces su PIB (que había dejado el sr. Haarde), y, en 2 años, ya tiene superávit. ¿Su secreto?. Parece ser que gestionar el desastre dejado por su antecesor, sin recurrir a la testosterona. Ha gestionado sus recursos eliminando el despilfarro, manteniendo los proyectos rentables económica y/o socialmente, y teniendo la máxima de no gastar más de lo que se ingresa. Con un gobierno de mayoría femenina (sin tener en cuenta cuotas, ya que a sus niños les educan en la igualdad) han cambiado totalmente el sistema, poniendo al frente de la banca y de las empresas estatales a más mujeres que hombres, sencillamente porque aquéllas están más preparadas que éstos, y utilizan para sus decisiones el sentido común Y no es que las mujeres tengan distinto sentido común que los hombres (ya sabemos que sentido común solo hay uno)… es que sencillamente tienen más. A diferencia de nuestro país, los islandeses (y en este término se incluyen ambos sexos, como marcan nuestras reglas gramaticales) no conocen el complejo que les lleva a pensar que una mujer, para triunfar, tiene que pensar como un hombre, sino que, unos y otras, para triunfar, les es suficiente con “pensar”.
Y todo ello en un país que está por encima de tonterías pijiprogres al estilo de “ciudadanos y ciudadanas”, “compañeros y compañeras”, “miembros y miembras”, y que ha acabado con el machismo sin necesidad de darle patadas al diccionario.
POSDATA: Al final el Sr. Geir Haarde ha sido declarado NO CULPABLE de ser una mal primer ministro (lo cual no quiere decir que sea inocente), pero ha tenido que pasar por el mal trago de estar sentado en el banquillo de los acusados. Me sé de muchos políticos españoles, entre ellos un ex presidente del Gobierno, que en este momento están agradeciendo no vivir en Islandia.





