Desde hace unos días no para de correr por los corrillos, prensa y la cabeza de muchos de los que nos gobiernan, que se puede empezar a solucionar el problema de la crisis si dejamos de centrar nuestros esfuerzos en reducir el déficit y nos centramos ahora en tratar de crecer. Pero en realidad lo que todos piensan es que alguien, que no seamos nosotros, vuelva a poner dinero público a disposición de nuestros “extraordinarios” políticos para que vuelvan a “repartir” a diestro y siniestro, lo que según esas “maravillosas” mentes pensantes hará que nuestra economía crezca, reduzcamos el paro y podamos volver a vivir el magnífico “sueño Europeo del Estado del bienestar”.
Si se aplica esta “solución”, lo que ocurrirá será, que durante un escasísimo periodo de tiempo, viviremos sólo de forma virtual una supuesta bonanza, que trascurrido ese tiempo, los inversores volverán a no confiar en que les vayamos a devolver su dinero, pero esta vez, además nos habremos comido los ahorros que nos quedaban con lo cual la caida será definitiva y tardaremos siglos en recuperarnos.
El sistema Europeo de bienestar, basado especialmente en el intervencionismo estatal, está muerto de una vez y por todas, porque no podemos pagarlo, se acabó de una vez y para siempre, cuanto antes lo asimilemos mejor.
Lo primero que debemos hacer es acabar con el déficit, reconocer que estamos quebrados y que, por tanto, las medidas tomadas por este gobierno son las únicas posibles. Pero además deberemos poner los medios para que esto no vuelva a ocurrir y eso pasa porque nuestros políticos administren, cuanto menos mejor y dejen de una vez por todas en manos de la iniciativa privada el crecimiento necesario para acabar con el paro y conseguir un nivel de vida decente.
Dejar en manos de la iniciativa privada nuestro desarrollo, no significa, en absoluto, que no haya que legislar, poner normas y supervisar el cumplimiento de las mismas, utilizando los cuerpos de inspectores bien pagados, para que no puedan ser sobornados. Poner limites al hiperdesarrollo de algunas empresas que les permite obtener un poder casi absolutos sobre el resto de los ciudadanos. El crecimiento es bueno hasta que el tamaño lleva a la hipertrofia, no debemos permitir que nuestro sistema se hipertrofie y tampoco que lo hagan otros que vengan de fuera. El libre mercado deja de ser libre cuando alguien consigue tal nivel de poder que los intercambios dejan de ser de igual a igual, pero sigo confirmando que es el mejor sistema de los posibles para continuar con la libertad de los ciudadanos, por ello debemos mantenerlo y mejorarlo. El mal funcionamiento del mercado ha servido como excusa para los defensores de lo público, pero en cualquiera de los casos lo público es siempre más ineficiente y como consecuencia a la larga insostenible, como creo que ha quedado demostrado, con esta crisis y con otras muchas que se vienen sucediendo.
Los políticos, en lugar de dedicarse a transmitir a los ciudadanos la responsabilidad de sus propias acciones, se ha dedicado a todo lo contrario a convencer a todo el mundo que no se debe preocupar por nada porque para eso están ellos para solucionar los problemas de todos y cada uno, “ud. encárguese sólo de ser feliz que de los problemas nos encargamos los políticos que para eso estamos”.
En nuestra ciudad tenemos un ejemplo clarísimo de esto, nuestro gobierno está convencido de poder solucionar todos los problemas de todos los ceutíes y de darles una vida maravillosa de despreocupación y disfrute, pero en esto llegó la crisis ¿y ahora qué?. En ningún momento se ha preocupado por conseguir que nuestra economía fuera autosuficiente, nos hemos dedicado a vivir del dinero generado en otros sitios de España. Pués bien ya no hay más dinero, ¿qué tenemos para salir adelante?. NADA. ¿Porqué no se dedicó el gobierno a concienciar de la responsabilidad individual y privada de nuestra economía?. En lugar de convertir a los empresarios en captadores de dinero público ¿porque no apoyó nuevas ideas y emprendimientos, en lugar de tratar de subvencionarlos e inutilizarlos?.
No creo, sinceramente, que exista mejor presidente para nuestra ciudad que el señor Vivas, está preparado, es un gran orador y lo creo, de verdad, bienintencionado, pero todo esto no basta, hay que transmitir a nuestro pueblo la necesidad de crear empresas nuevas que sean capaces de funcionar y conseguir sacar a nuestra ciudad de este marasmo que dura ya más de 20 años, en los que se pueden contar con los dedos de una mano los proyectos 100% privados que han triunfado al margen del dinero público. Su labor, debería haber sido, dedicarse a estudiar cuales eran los problemas que impedían que ninguna idea emprendedora funcionara en nuestra ciudad, no, por el contrario, dedicarse a sustituir la iniciativa privada por el dinero público venido del otro lado del estrecho. Ahora tenemos una ciudad preciosa, pero económicamente muerta al margen de lo público , es una ciudad preciosa que muy pocos vienen a conocer, a no ser que le paguen el viaje, la estancia, el desplazamiento y una dieta que llevar al finalizar el viaje, a casa. A cualquiera que se le ocurra visitar nuestra ciudad, le ponemos, el barco subvencionado, el autobús pagado por la ciudad, entrada gratis al parque y le contamos también gratis o casi gratis nuestra historia y le enseñamos nuestros monumentos restaurados con dinero público, pero ahora, no hay dinero y todo nuestro sueño se vendrá abajo, a no ser que a alguien que no tenga nada que ver con el dinero público se le ocurra alguna idea que no sea estropeada porque la administración pública se inmiscuya en la idea y la fastidie para siempre.
Volviendo a la crisis Europea, no se fien, de estos rumores que ahora corren de que pronto se solucionará el problema, porque lo que pretenden es que alguien nos pague los derroches y continuar con ellos todo el tiempo que se pueda. Paguemos lo que debemos, como sea, hagámonos responsables de nuestros actos, exijamos responsabilidad a los demás y no permitamos que nadie haga, por nosotros, lo que a nosotros nos corresponde hacer. Los políticos que dejen de jugar a financieros y se dediquen a impedir que nadie se cargue las normas del mercado libre y exijan responsabilidades a aquellos que las violan incluidos ellos mismos, que suelen ser los primeros en hacerlo, no sintiéndose responsables cuando las cosas van mal.
RESPONSABILIDAD es la clave, de todos y cada uno de los ciudadanos, cada uno de lo suyo, sin permitir que otro asuma la que no le corresponde. Si le unimos la HONRADEZ y la IMAGINACIÓN, tendremos solucionados todos los problemas.





