Y es que la posibilidad de atentar en España “existe como en cualquier país occidental” y la prueba está en los numerosos planes de atentados desbaratados por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado hasta la fecha, aunque la situación actual ha tomado un camino diferente, pero en todo caso coyuntural.
Se refiere Reinares a la nueva estrategia de las organizaciones terroristas de trasladar la causa yihadista a los países del norte de África y de Oriente Medio donde existe una gran inestabilidad política. Léase Mali, Siria o Afganistán. Y aquí es donde entra en juego España.
Fuentes de la lucha antiterrorista han explicado que las fuerzas de seguridad están especialmente preocupadas con el fenómeno de los denominados combatientes extranjeros, personas reclutadas principalmente en Ceuta y Melilla que están viajando a Siria para enrolarse en Jabhat al Nusra y al Estado Islámico de Irak y Levante, considerados los brazos armados de Al Qaeda en Siria.
Desde el comienzo de la guerra en marzo de 2011, fuentes policiales calculan que una veintena de españoles o residentes en España se han unido a estas organizaciones, aunque otras fuentes también de las fuerzas de seguridad elevan esta cifra considerablemente.
En cualquier caso, los expertos consultados advierten del riesgo ante un posible retorno de estos nuevos yihadistas que vienen desde Siria con el “abc del terrorismo”.
“Aprenden un oficio. ¿Cuál será su intención en caso de que vuelvan a España?”. Este es el interrogante sobre el que giran todas las hipótesis a medio y largo plazo, especialmente cuando el conflicto en Siria se relaje y esos terroristas regresen entrenados, formados y con experiencia “en combate” dispuestos a atentar en nuestro país.
Tanto las fuentes consultadas como el propio Reinares coinciden en señalar a Ceuta como el punto caliente del yihadismo en España, por tratarse del lugar desde donde se han trasladado la mayoría de las personas a Siria.
Inquieta también el papel que nuestro país desempeña en la actualidad encaminado a la movilización de recursos materiales y humanos, es decir, las redes yihadistas buscan financiación y ante todo nuevos adeptos a la causa. Una transformación coyuntural que los líderes yihadistas pueden utilizar contra España a medio o largo plazo.
De hecho, esta hipótesis cuenta con un peligroso antecedente cuando en 2001 se desmanteló la célula de Al Qaeda en nuestro país encabezada por Abu Dahdah. Inicialmente tenía una función de reclutamiento y financiación, pero años después acabó convirtiéndose en una célula operativa cuya consecuencia se tradujo en 191 muertos y cerca de 2.000 heridos.
Con todo, las herramientas para luchar con el terrorismo yihadista en España han corregido los errores que pudieron permitir -junto a otros factores- la comisión del atentado terrorista más grave de Occidente.
En opinión de Reinares, las mejoras en los servicios de Inteligencia, la coordinación entre las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, el desarrollo de la cooperación internacional -en especial con Francia y Marruecos- y las modificaciones en legislación antiterrorista han proporcionado a España un “sólido escenario” para combatir la amenaza terrorista.
Pero las fuerzas de seguridad no son las únicas que se actualizan. En la otra cara de la moneda, las redes yihadistas “innovan constantemente para evitar los radares que alerten de sus planes”, sostiene Reinares, que derriba el mito mediático de los ‘lobos solitarios’, individuos radicalizados que atentan por sí mismos sin apoyo de ningún organización.
“Esta figura se ha sobrestimado y no se ha revelado como una tendencia”, señala. Más bien todo lo contrario. “Estas personas buscan el paraguas de alguna organización que les proporcione entrenamiento y les ponga en contacto con otros correlegionarios siempre bajo una estrategia y un liderazgo establecidos”.
Al final, la pregunta es ineludible: ¿Es posible otro 11M?.
“Un atentado de estas características es ahora mucho más difícil que hace diez años, pero en modo alguno se puede decir que la amenaza del terrorismo yihadista esté erradicada”. La experiencia de España habla por sí sola.
Cosidó agradece a Marruecos su colaboración
El director general de la Policía española, Ignacio Cosidó, se reunió ayer con el ministro marroquí del Interior, Mohamed Hasad, al que agradeció "toda la cooperación" que los cuerpos policiales están prestando "para luchar juntos contra el fenómeno de la emigración ilegal" y contra el radicalismo yihadista. Cosidó participa en Marrakech en un seminario policial bilateral sobre la radicalización islamista, e hizo una pausa para tomar un avión y reunirse con el ministro Hasad, a quien recordó que la policía marroquí se ha convertido "en uno de los socios estratégicos de la española" y que la cooperación bilateral "se encuentra en uno de sus mejores momentos históricos". En referencia al tema del seminario y al creciente problema del "radicalismo islamista", y su consecuencia más directa, el yihadismo, Cosidó reconoció que es "un peligro para nuestras sociedades", pero evitó toda vinculación con la comunidad marroquí en España, que -resaltó- "en su inmensa mayoría es pacífica, tolerante y con un grado de integración por encima de la de otros países".
Aunque para España el fenómeno del yihadismo sea "absolutamente marginal", la policía española y la marroquí han realizado algunas operaciones conjuntas para combatirlo.
De la zona situada entre Ceuta y Tetuán (unos 40 kilómetros al sur) han salido varios yihadistas españoles y marroquíes que los respectivos servicios de inteligencia han detectado, y en algunos casos se sabe que se han inmolado en operaciones suicidas.






