Cada 22 de diciembre, en cualquier lugar de España, también en Ceuta, todos centran su atención en los bombos de la suerte. Obtener un pellizco en la Lotería de Navidad puede ayudar a tapar agujeros en las economías domésticas, pero también puede servir para quienes, nadando en billetes, necesiten blanquearlos.
Unos y otros cometen delito. Quien compra boletos premiados va a perder dinero (que le sobra), pero lo va a convertir en A, introduciéndolo en el curso legal que necesita. Le sale rentable, aunque por un premio concreto pague algo más.
Quien le vende ese billete premiado estaría incurriendo en un blanqueo de capitales, a sabiendas de que con esa transacción ha cooperado en el lavado de montantes procedentes de actividades ilícitas.
Esta práctica común en el mundo delincuencial, como el cobro de herencias que en el fondo ni siquiera existen, asoma también en la investigación antidroga ejecutada por la UDYCO, que ha terminado con 27 detenidos de momento, y que tejía contactos con puntos de España y otros países para mover grandes cantidades de hachís en pesqueros y narcolanchas, entre otros medios.

Acopio de dinero negro para comprar billetes tras el último sorteo de Navidad
Fruto de las sonorizaciones llevadas a cabo, la Policía capta cómo uno de los investigados en la operación, en concreto el agente de la Guardia Civil ya jubilado, se encuentra con otras dos personas haciendo acopio de importantes sumas de dinero para intentar adquirir décimos del sorteo de Navidad que resultaron premiados en Ceuta.
El Gordo de la Lotería dejó picos que interesaban a quienes deben introducir dinero en el circuito de lo legal.
Recoge la UDYCO, cómo en esa sonorización se observa que los investigados refieren numerosos nombres de personas que estarían vendiendo sus boletos premiados un día después del sorteo, es decir, el 23 de diciembre.
“Qué dice mi colega… otro boleto, falta uno”
“A seis mil seiscientos cada uno, y le voy a ganar yo a dos doscientos euros”, se escucha en una de las conversaciones.
Esa compra sería necesaria para blanquear dinero procedente de canales ilícitos, en este caso, procedente del negocio de la droga.
“Qué dice mi colega”, le traslada el agente al reunirse con otra persona en pleno centro de la ciudad.
“Otro boleto, falta uno”, le responde quien es etiquetado como ‘desconocido’, asegurando que lo tendrá en breve.
“Venga ya está, si te lo puede dar hoy mejor”, le expone el agente.
“Por eso te digo, pa’ liquidar ya y ya está”, le responde el interlocutor.
“Venga vale, pues ya está, pues tú me avisas con lo que sea”, se despide el ahora preso preventivo.
En otro de los encuentros captados por UDYCO se recogen frases del tipo: “Estos son los 6.000, aquí tienes”, es decir, el beneficio de uno de los boletos premiados.

Una cooperación
Adquirir décimos premiados a un precio algo superior a la suerte percibida es necesario para quienes deben blanquear su dinero, quien lo vende incurre en un blanqueo por imprudencia.
En la investigación de UDYCO se captaron conversaciones en las que se aludió a este tipo de compras buscando a personas concretas con nombre y apellidos.
Policialmente y por la vía judicial se puede terminar investigando estos hechos paralelos a una noticia que ha terminado cobrando protagonismo nacional e internacional.






