La XXI edición de la Carrera de la Mujer que se celebrará el 19 de abril trasciende el ámbito deportivo para convertirse en un acto de responsabilidad colectiva.
Con la esperanza de contar con 3.500 dorsales y una inscripción simbólica destinada a Acmuma y a la Asociación Española Contra el Cáncer, la iniciativa pone el foco donde debe estar: en la financiación sostenida de la investigación oncológica y en la prevención.
Los datos expuestos son contundentes. Hoy el cáncer de mama alcanza tasas de curación cercanas al 90% en estadios iniciales, un avance impensable hace tres décadas.
Este progreso no es fruto del azar, sino de la inversión en investigación en los últimos años, de los programas de cribado y de la mejora de los tratamientos.
Sin embargo, la previsión de que uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres pueda padecer cáncer en los próximos años evidencia que el desafío sigue siendo mayúsculo.
En Ceuta, además, preocupa el incremento de la incidencia. Ante este escenario, no basta con gestos simbólicos: es imprescindible reforzar los recursos destinados a la ciencia, ampliar y consolidar los programas de detección precoz, como la bajada de edad en el cribado de mama, y promover hábitos de vida saludables.
Cada euro recaudado, cada participación y cada mamografía a tiempo representan oportunidades reales de supervivencia. Invertir en investigación no es opcional; es una obligación ética y sanitaria.






