El debate sobre la inseguridad objetiva y subjetiva constituye la eterna válvula de escape para una clase política que ha terminado por maquillar la situación a su conveniencia. Según interese cabe una u otra interpretación. Todos mienten, nadie dice la verdad, solo usted sabrá si se siente más o menos seguro. Nadie va a entrar en su casa para amoldar su realidad a la conveniencia de quienes nos gobiernan en uno u otro momento. La historia reciente nos muestra a partidos que ahora subjetivizan la inseguridad, rasgándose las vestiduras cuando eran otros los que tenían el mando. Para ellos es un juego, para nosotros desgraciadamente no. Los mandos policiales son meros comisarios políticos que siguen las directrices de la Casa. A ellos, realmente, no merece la pena ni tenerlos en cuenta, más aún cuando ni siquiera les interesa lo que suceda aquí, porque están llorando por todos los portales habidos y por haber en busca de una colocación peninsular.
Son ya demasiados años para siquiera enfadarme con el triste proceder de nuestros gobernantes. Muchas han sido las guerras sucias que se han producido, las notas de prensa falsas enviadas, las operaciones maquilladas para culpar a unos u otros de lo que no eran... La costra que te deja el paso del tiempo hace que ya no te fíes de los que asoman su rostro al panorama mediático, mucho menos de sus discursos sostenidos sobre ansias de titulares beneficiosos para tapar sus oscuras gestiones.
El propio Ministerio de Interior, ejemplo de los desaguisados que en materia de seguridad se producen ya en demasiadas comunidades autónomas, reconoce en su anuario estadístico que la tasa local de delitos esclarecidos en Ceuta ha caído casi 10 puntos desde 2011. Pero no pasa nada. La inseguridad sigue siendo subjetiva y los que denuncian lo que padecen son entes interesados que trabajan por intereses x. Ya ven, la poca vergüenza sigue anidando en el poder y entre quienes les sirven de marionetas. Interior solo habla de los delitos esclarecidos, quisiera que algún día me explicaran qué motiva determinadas investigaciones. Por qué cuando la clase política se siente acorralada es capaz de movilizar a las fuerzas de seguridad para controlar el puerto antes de que les coma o los polígonos con operaciones de marketing que los jueces terminan archivando. Interesan los grandes titulares, las fotografías, los vídeos del momento, pero nadie se atreve a investigar con la seriedad debida los entresijos de una maquinaria de blanqueo de capitales que mueve el negocio de la droga y hasta el del terrorismo. Quizá temblaría más de un pilar. No sé, puede que todo sea subjetivo como la inseguridad. Piénsenlo.





