El Consejo de Europa ha votado y la mayoría de los parlamentarios ha decidido que la circuncisión religiosa es una “violación de la integridad física de los niños” comparable a la ablación femenina.
Un hecho que ha provocado la indignación entre las comunidades judía y musulmana. “Es algo que no viene al caso porque estamos hablando de un concepto muy arraigado a la tradición islámica que conlleva además de un carácter religioso un beneficio a nivel de salud”, apunta el presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España, Riai Tatari. Y va más allá: “¿Quién puede privar a los padres de educar a sus hijos en la creencia que crean conveniente? Eso viene reflejado en el Artículo 16 de la Constitución Española, por lo que sinceramente llegaremos hasta donde haga falta para que no se equipare esta práctica con la de la ablación, que sí es ilegal en determinados países pero no la circuncisión”.
Desde la comunidad hebrea, el presidente, León Bentolila critica la medida y es partidario de la opinión de que la circuncisión de niños es una tradición religiosa ancestral de dos importantes credos, el Judaísmo y el Islam. “Cualquier comparación de esa tradición con la práctica barbárica y reprensible de la mutilación genital femenina obedece o bien a una pasmosa ignorancia, en el mejor de los casos, o, peor, a odio y difamación contra creencias religiosas”, apuntó el ministro de Exteriores de Israel, un país que se ha posicionado totalmente en contra de esta medida.
Fue el pasado martes cuando la Asamblea, compuesta por parlamentarios de 47 países miembros del Consejo, aprobó la resolución, en la que se muestra “particularmente preocupada por una serie de violaciones de la integridad de los niños”, entre las que incluyen “la mutilación genital femenina” y “la circuncisión de niños jóvenes por razones religiosas” y la práctica de piercings y tatuajes. La autora del informe en el que se basa la resolución, la socialista Marlene Ruprecht, dijo en él que “la circuncisión aplicada a niños es claramente una violación de los derechos humanos”, aunque luego matizó que no la equipara directamente con la escisión de los genitales femeninos. “El texto no pretende estigmatizar a ninguna comunidad religiosa”, dijo.
Cuando sean mayores
En la delegación española votaron a favor los representantes de Partido Popular y PSOE. El diputado socialista Ramón Jáuregui explicó que el sentir mayoritario en la Asamblea es que “por motivos religiosos no se debería aceptar ese tipo de intervención sobre la integridad física del niño. Otra cosa sería efectuarla más adelante, en edad más avanzada o por necesidades médicas”, añade.
Mientras la circuncisión no afecta a la vida sexual, sí lo hace la ablación, definida por los organismos internacionales como una violación de los derechos humanos. La mutilación parcial o total de los genitales externos femeninos se realiza a las niñas de hasta 15 años en una treintena de países para privarlas de sentir placer y como una forma para prepararlas para la vida adulta. Esta práctica puede causar graves hemorragias, problemas urinarios, infecciones, infertilidad y complicaciones durante el acto sexual y el parto, y afecta a 150 millones de mujeres, según la fundación Desert Flower. Hebreos y musulmanes piden que se reflexione sobre la medida.
Una tradición de hace 5.000 años
La circuncisión, o eliminación quirúrgica del prepucio, se practica desde hace 5.000 años y es común no sólo en judíos y musulmanes, sino en países como EEUU, donde se practica por cultura pediátrica. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 30% de los varones del mundo está circuncidado. Además, “existen pruebas convincentes de que reduce el riesgo de infección del VIH”. Por otra parte, en las mujeres aseguran que reduce el riesgo de sufrir cáncer de útero.






