La barriada de Hadú, en Ceuta, ha vuelto a vivir este domingo una estampa que muchos vecinos recordaban con nostalgia: la procesión de la Inmaculada Concepción desde la parroquia de San José.
La tradición se mantiene gracias a la iniciativa del Grupo Joven de la Encrucijada, que ha decidido organizar esta salida procesional con motivo del Día de la Inmaculada, cuya celebración tendrá lugar este lunes 8 de diciembre.
A pesar de ser una iniciativa del grupo joven, fieles de todas las edades han acudido a la procesión en honor a la Inmaculada Concepción.
Entre liturgias y con el apoyo eclesiástico del sacerdote George Gitahi Njuru, el día previo a la celebración oficial de la Santa, Hadú se ha envuelto en fe cristiana bajo un cielo coloreado de azul y rosa.
Esta propuesta ha surgido directamente de los jóvenes, quienes se han lanzado a rescatar una devoción histórica de la zona.
Para ello, han contado con el apoyo de diferentes personas vinculadas al mundo cofrade, entre ellas Francisco Javier Carmona, capataz de la Hermandad de Las Lágrimas, que ha querido unirse a la procesión para evitar que las costumbres de Hadú caigan en el olvido.
“Esto lo ha hecho el Grupo Joven de la Encrucijada”, dice Carmona, destacando que, pese a su colaboración, “los que mandan aquí son los chiquillos”.
El capataz reconoce que su presencia responde al compromiso adquirido con la Junta a la que pertenece, pero insiste en que el protagonismo es plenamente de los jóvenes.
Como explica Carmona, desde las primeras reuniones hasta la organización de ensayos y el orden del cortejo, han sido los jóvenes quienes han tomado las decisiones.
La iniciativa, recalca el capataz, busca formar cantera, enseñar responsabilidad y promover el respeto y la pasión por las tradiciones religiosas de la ciudad.
El itinerario seleccionado para esta procesión se ha diseñado pensando en la cercanía con los vecinos y en recorrer los rincones donde la devoción por la Inmaculada ha estado siempre muy presente.
Carmona ha detallado que la comitiva partiría de la parroquia de San José, avanzando hacia Bermudo Soriano y entrando en la plazoleta, para luego adentrarse en la barriada de Zurrón, donde se realizaría un rodeo completo antes de regresar nuevamente al templo.
El sentido del recorrido es claro: devolver la imagen a su pueblo, a quienes la han acompañado durante años.
Y, tal y como ha expuesto Carmona, “poco a poco se irán sacando más imágenes”.
Uno de los aspectos más llamativos de esta procesión es la participación de 21 jóvenes costaleros, muchos de ellos debutantes. Para todos supone un reto ilusionante y una oportunidad única de vivir desde dentro una tradición que quieren mantener viva. Esta iniciativa dice mucho del espíritu de fe de los muchachos.
Los ensayos previos, realizados con dedicación durante las últimas semanas, han servido para afianzar el sentimiento de equipo y preparar el paso para lucir con seguridad y pie firme durante su recorrido.
Para hacer realidad la salida, el Grupo Joven ha contado con la colaboración de la Cofradía de los Remedios, que ha cedido generosamente el paso para este primer año de los jóvenes.
Carmona agradece el gesto y señala que este préstamo ha sido esencial para que los jóvenes pudieran dar este importante primer paso. “Nos lo han dejado para el primer año que lo saquen ellos; ya poquito a poco iremos sacando más y más”, afirma, dejando entrever que esta procesión tiene intenciones de seguir la tradición.
La elección de la Inmaculada Concepción como protagonista de la salida no es casual. La imagen es profundamente querida en Hadú y forma parte de la identidad espiritual de la parroquia de San José. “Es del barrio y pertenece a nuestra sede canónica”, recuerda Carmona, subrayando la importancia emocional que tiene su regreso para muchos vecinos.
La reciente recuperación y actividad de la parroquia también ha jugado un papel relevante. Para los feligreses, ver de nuevo a la Inmaculada en las calles supone un motivo de alegría y de orgullo, además de un impulso para fortalecer la vida comunitaria y parroquial. “Eso es lo bonito que hay”, asegura Carmona, emocionado por el significado de esta vuelta a las calles tras años de espera.
El Grupo Joven de la Encrucijada ha logrado unir a distintas generaciones alrededor de un objetivo común: rescatar y preservar una tradición que forma parte del corazón del barrio.
“La intención es hacer una piña con chiquillos jóvenes, enseñarles la costalería, que no se pierdan nuestras costumbres”, relata el capataz de Las Lágrimas.
El proceso de preparación, según traslada Carmona, ha servido no solo para aprender técnica costalera, sino también para inculcar valores como el compañerismo, la responsabilidad, el esfuerzo y el respeto al legado cofrade de la ciudad.
Si algo ha quedado claro en esta procesión en honor a la Inmaculada Concepción es que las tradiciones se mantienen vivas cuando hay jóvenes dispuestos a mantenerlas en el tiempo.
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