Hasta el clínico llegó trasladado en una ambulancia del 061 e inconsciente, después de precipitarse desde una altura estimada de entre 6 y 8 metros. Tal y como informaron fuentes sanitarias al cierre de esta edición, su estado era grave y las próximas horas serán determinantes para conocer su evolución así como sus posibles secuelas. El suceso se produjo en torno a las 21.00 horas, cuando el joven se precipitó desde un muro situado en la avenida Cañonero Dato justo al lado de la estación de servicio Cepsa. Es éste uno de los puntos de mayor presión migratoria puesto que los argelinos que intentan embarcar de forma clandestina en alguno de los ferrys acostumbran a subirse para buscar una entrada mejor. Esto es lo que presumiblemente había intentado el herido cuando, por causas que se desconocen, cayó al suelo. Ya grave, otros argelinos, compañeros del CETI así como de esos intentos diarios de escapada, lo arrastraron hasta la carretera para pedir ayuda. Una acción que no hizo más que empeorar el estado físico del joven. Hasta el lugar acudieron dos ambulancias del 061 ya que al principio se pensó que había más heridos y que se había producido la caída de algún inmigrante de los bajos de alguno de los camiones que acuden al embarque, dado el lugar en el que había sido encontrado el inmigrante. Unidades de Guardia Civil y de Policía del Puerto se encargaron del control de la zona tanto en materia de tráfico como de recopilación de los datos para saber a ciencia cierta qué es lo que había sucedido. In situ los sanitarios del 061 ya valoraron la gravedad del caso, procediendo a su evacuación inmediata al Hospital Universitario en donde el equipo médico acordó su ingreso en la Unidad de Cuidadados Intensivos. La crónica de lo ocurrido ayer no es más que el relato de un suceso anunciado, previsto y temido. La importante presión migratoria que existe en la zona portuaria y a la que las fuerzas de seguridad no puedan dar un control absoluto dibuja a diario escenas de absoluta temeridad. Menores que cruzan la carretera para forzar a que los camiones paren y los adultos se cuelen; jóvenes que se aferran a los bajos de los vehículos para colarse y cuya caída provocaría un atropello seguro; grupos que se dedican a diario, a cualquier hora, a trepar a los muros, a los techos de la estación marítima o al techado situado en la zona previa al embarque para saltar sobre los camiones... Detrás de cada una de estas acciones hay un riesgo seguro. Son varios los accidentes que se han producido y que han sido descubiertos de forma casual por las fuerzas de seguridad ya que los inmigrantes buscan ocultarse de ellos así que solo sus gritos sirven de llamada de atención. La amplia mayoría de estos inmigrantes son argelinos residentes en el CETI, que han pedido asilo y cuyas propuestas están en fase de análisis. Por eso aunque las fuerzas de seguridad procedan a su detención, nada se puede hacer ya que tras su traslado a dependencias policiales y verificación de identidad, deberán ser puestos en libertad bajo la condición de inexpulsables al no estar resueltos sus trámites. En los últimos meses las fuerzas de seguridad han reconocido un incremento de la presión. De hecho El Faro se ha hecho eco de varios reportajes en los que advertía lo arriesgado de estas prácticas.
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