La sala de Hemodinámica aún sigue bajo llave. A pesar de que ya se posee el material necesario para desarrollar procedimientos y de contar con enfermeras formadas, la incorporación de un especialista para abrir la nueva unidad en Ceuta se enquista.
Solo existen en España alrededor de quinientos facultativos con esta formación en cardiología intervencionista. Los facultativos de la plantilla no tienen conocimientos en la materia, lo que hace totalmente necesario la búsqueda de un médico.
Sin embargo, de momento, no es una tarea sencilla. Ingesa ha abierto dos vías para buscar a ese doctor que permita iniciar la prestación. Aunque no han desvelado ningún detalle sobre cuáles son, lo que sí se conoce es que las dos contemplan como requisito que los aspirantes tengan el título de la especialidad homologado.
Oportunidad previa
Antes de la puesta en marcha de este procedimiento, el instituto había logrado encontrar a un candidato. Traído desde Barcelona, la posibilidad de su contrato fue un rayo de esperanza.
A pesar del avance, quedó estanco. El profesional no contaba con la convalidación del título para ejercer. Después de un tiempo de espera, decidió desligarse del procedimiento.
Durante el acto informativo celebrado, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha señalado que el servicio arrancará “en los próximos meses”. El responsable no ha concretado fechas, lo que indica que todavía intentan dar con un facultativo que decida desplazarse hasta Ceuta.
Dotada
“La sala de hemodinámica está perfectamente dotada. Solo a la espera de poder tener un cardiólogo intervencionista”, ha declarado. Como ya adelantó ese medio, ha indicado que “las enfermeras que trabajarían en esa área sí que las tenemos”.
Este grupo de empleadas del clínico de Loma Colmenar recibieron hace meses un curso en el centro Puerta del Mar de Cádiz. Una vez que se inicie la actividad asistencial, se dedicarán a atender a pacientes junto al médico que finalmente ejerza su función.
Ha recalcado que se han abierto “un par de vías” para solucionar su ausencia. La apuesta por la implementación de la infraestructura trae consigo una serie de beneficios para los usuarios. Su equipamiento, combinado con los profesionales, posibilita la práctica de intervenciones como, por ejemplo, cateterismos.
Vuelos
A su vez, todo ello hará que, en principio, sean menos frecuentes los traslados en helicóptero desde la ciudad a la Península. Es más, según los últimos datos recopilados y conocidos por El Faro, que corresponden al año 2023, el mayor grueso de vuelos se produjo a causa de afecciones cardíacas.
Fuentes consultadas por este medio explican que, el paciente que se encuentre en un estado más grave, usualmente es tratado en la UCI. Lo más habitual en estos casos es que los médicos intensivistas valoren si precisa ser evacuado a la Península en el helicóptero medicalizado.
No es la primera vez que Ingesa se encuentra en una circunstancia similar. La institución, ante la ausencia de una parte de la plantilla de Radiología, una situación que tuvo lugar en 2025, encontró a un doctor. Sin embargo, decidió no continuar en el proceso. Su partida conllevó la licitación de un contrato para efectuar punciones desde el sector privado.
El instituto se mantiene en su labor por resolver los inconvenientes que surgen en el camino. La falta del cardiólogo evidencia las dificultades que existen a la hora de activar una prestación en el área sanitaria de la ciudad. Al mismo tiempo, refleja el déficit de especialistas, un problema estructural que sufre España.
Los usuarios del área de salud local tendrán que esperar a la llegada del profesional que dé rienda suelta a su actividad. No es sencillo encontrar un perfil de este tipo. Esta clase de facultativo no es muy común en el Sistema Nacional de Salud. De hecho, en el país existen en torno a los 542 colegiados.







Y si hay una perforacion cardiaca durante el cateterismo quien lo soluciona Dios porque cirujanos cardíacos tampoco tenemos.