El bloqueo vivido por decenas y decenas de vehículos llegados a Ceuta para cruzar directamente a Marruecos no fue algo casual. Resultó coincidente con publicaciones que instaban a cruzar directamente desde Algeciras a Tánger. Una ratonera, así calificaban el paso por Ceuta. Otros lo tildaban de trampa.
El hecho es que los vehículos terminaron atrapados, sin posibilidad de abandonar el espacio convertido en zona de retención provocada por los lentos controles aplicados en el lado marroquí.
Ya no había posibilidad de abandonar el lugar, no quedaba más que esperar. 10 horas, en muchos casos, una auténtica tortura.
Todo coincide: el bloqueo, las penurias y la difusión de advertencias para descartar un cruce por esta ciudad. Claro, si ahora se recuerda la comparecencia de un miembro de la Delegación del Gobierno que proponía la genial idea de captar el turismo marroquí de visado aprovechando su tránsito OPE, todo suena a chiste.
¿Qué incentivos piensa ofrecer una ciudad que es vendida como una trampa?, ¿qué ideas se proponen para que hagan un gasto si se equipara Ceuta a una ratonera?, ¿qué retos se colocan encima de la mesa si se ejerce un bloqueo, a mi juicio interesado, en plena frontera?
Lo ocurrido este fin de semana es bastante preocupante, se llegó a una situación demasiado extrema como para ser pasada por alto. Hay otra lectura detrás, no hacerla es malo, no adelantarse a lo que está demostrando resulta aún peor.
Podemos seguir proponiendo ideas absurdas sin pararnos a analizar lo que realmente está ocurriendo. A mejor nada va a ir.






