Nuevamente el incendio de un vehículo en un garaje ha vuelto a sembrar el pánico entre los vecinos de un edificio en nuestra ciudad, en este caso el ‘Artemisa’ en la calle Linares. Varias decenas de personas tuvieron que ser desalojadas de sus domicilios para prevenir cualquier tipo de problemas posteriores. Gracias a Dios que el incendio no fue tan grave como el que sucedió hace diez meses en Parque Ceuta. Pero lo cierto es que ya los ladrones que, en definitiva, iban a robar los vehículos entienden que es más fácil quemar los coches para no dejar huellas. Estamos ante verdaderos atentados como se pone en peligro la vida de muchas personas. Todos sabemos que es muy difícil investigar y detener a los culpables en estos casos, porque son muy pocas las huellas que quedan por no decir ninguna. Sin embargo, son más de ochocientos vehículos los que se han quemado en nuestra ciudad en los últimos cuatro años y las razones son tan diversar que no se responde a un plan premeditado, sino a una cultura del fuego. Lo cierto es que las medidas se deben tomar y que se necesitan resultados policiales y condenas ejemplares, porque es la única manera de parar esta plaga.





